¡Hola mundo!

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Aquellas Pequeñas Cosas…

 

Existen aquellas pequeñas cosas…Retazos, historias, sentimientos…Parecen ínfimos.Parece que no estuvieran. Parece que los hubiéramos dejado en un baúl perdido y polvoriento. Parece. Pero ahí están . Aquí y ahora aún están!

 


 

Love ascended between us

like
the moon between two palm-trees

that
have never embraced.

 

The
intimate murmur of our two bodies

made
the cooing the sea-swell brings,

but
the hoarse voice was stifled,

the
lips turned to stone.

 

The
yearning to encircle moved our flesh

illuminated
our inflamed bones,

but
our arms’ desire to reach out

died
away in our arms.

 

Love
and the moon passed between us

and
devoured our lonely bodies.

And
we are two ghosts who search

and
find each other from afar.

Miguel Hernández

El Amor Ascendía Entre Nosotros


El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.

El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.
Fueron pétreos los labios.

El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.

 Miguel Hernández

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…el mar sería menos si le faltara una gota…

 "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota…" (Teresa de Calcuta)

"Leer un libro no es pasear por las palabras. Es releerlo, es reescribirlo. No enseñar a los niños que leer y escribir son casi la misma cosa desde el punto de vista del ejercicio intelectual y humano, es un gran error" (Paulo Freire, 1921-1997).

"Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas" (José Ortega y Gasset, 1883-1955).

    Frente a tanta soberbia, ignorancia y desprecio por el prójimo, parece increíble que todavía no hayamos entendido la necesidad de abrir la cabeza y agudizar la mirada para tratar de entender cuán necesario  es el respeto por la inteligencia.

 Vaya para muestra este botón:

 EL MINISTERIO DE EDUCACION PORTEÑO DIO MARCHA ATRAS CON LA PUBLICACION DE TEXTOS SOBRE EL BICENTENARIO

Los equipos de historiadores de la Dirección de Currícula de la cartera educativa porteña elaboraron textos basados en dos ejes: el Estado como una construcción social y los protagonistas subalternos. La Iglesia habría cuestionado el enfoque gramsciano. 
     

 Por Nora Veiras

Durante dieciocho meses, un equipo de historiadores trabajó en la elaboración de documentos para conmemorar el Bicentenario en las escuelas porteñas con el aval del ex ministro de Educación macrista Mariano Narodowski. Los textos, láminas, folletos y líneas de tiempo ya estaban en imprenta cuando el team del nuevo ministro Esteban Bullrich empezó a mostrarse inquieto. Tras sucesivas reuniones y contradicciones, un comunicado explicó que “para mantener la pluralidad de ideas se está creando una comisión de especialistas muy reconocidos, que diagrame y analice los contenidos curriculares”. La impresión quedó suspendida. Los historiadores concluyeron que “ante la falta de argumentos se sospecha de una censura ideológica”. El veredicto condenatorio de la Vicaría Episcopal para la Educación, encabezada por el presbítero Juan Torella, habría sido el motivo del cambio de estrategia.

“Dentro de los nuevos temas que se comenzaron a discutir en este resurgimiento de la historia política se encuentra el estudio de los sectores populares como sujetos activos de la historia, sus modos de intervención y su pensamiento político (…) Reconociendo una influencia directa de los escritos de Gramsci que planteaban su interés por la recuperación de la historia de los grupos sociales subalternos, a los que definía como ‘cualquiera que esté su-bordinado en términos de clase, casta, edad, género y oficio o de cualquier otro modo’”, explican los historiadores en la introducción de los textos pensados para el nivel medio.

El teórico marxista italiano Antonio Gramsci es una de las obsesiones del titular de la Comisión de Educación del Episcopado, el arzobispo de La Plata Héctor Aguer. Apeló al descalificativo de “gramscianos” para oponerse a la asignatura incorporada en las secundarias bonaerenses como Construcción de la Sociedad. En las sucesivas marchas y contramarchas desatadas a partir de la designación de Mercedes Miguel como directora de Planeamiento, acompañada por Sergio Siciliano, deslizaron que habían mostrado los materiales a un sector de mucha influencia en la sociedad que los había cuestionado. Ante la reacción de los equipos de historiadores adujeron entonces razones presupuestarias que impedían la impresión de los textos para entregarlos a las escuelas. Más reuniones, notas enviadas al ministro, nunca respondidas, y presentaciones ante la Defensoría del Pueblo provocaron nuevas justificaciones y cambios de estrategia. Un comunicado, firmado por trescientas personas del área curricular y acompañada por la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), potenció la protesta. Informaron entonces que los materiales para la educación inicial y primaria van a publicarse en CD y van a hacer las láminas que lo acompañan. En el caso del nivel medio les dijeron que van a publicar el material complementario de los cuatro sujetos privilegiados: mujeres, grupos originarios, africanos, afroamericanos, trabajadores y desocupados y las treinta y dos tarjetas sobre medios de comunicación y política que recorren de 1810 a 2010. Los textos no aparecerán ni siquiera en CD.

Desde que Bullrich desembarcó en Educación para suceder al efímero Abel Parentini Posse, los hombres y mujeres de la Iglesia reforzaron su presencia en el gabinete que más les interesa a los purpurados. Licenciado en Sistemas y con apenas un voluntariado de dos meses en Nicaragua para enseñar Matemática en un orfanato, Bullrich está lejos de ser un especialista en Historia. Ante el escandelete que despuntaba por el cambio de planes con los trabajos realizados por la Dirección de Currícula, el ministro sacó un comunicado –difundido a través del portal Noticias Urbanas– en el que anunció la formación de “una comisión de especialistas muy reconocidos en la materia currículum” que “diagrame y analice” los contenidos curriculares “como sucede en muchos otros sistemas educativos del mundo. “Este Ministerio entiende sobre la importancia y el impacto que conlleva toda decisión que atañe a lo curricular porque enriquece y forma a nada menos que a 700.000 futuros ciudadanos”, sostuvo en el texto. Horas después, en la Dirección de Currícula recibieron la noticia de la publicación desdoblada en CD de parte de los materiales. Sobre la comisión supervisora de notables nadie informó quiénes serían ni para qué teniendo en cuenta las decisiones tomadas. Este diario no recibió respuesta a los mensajes dejados en el contestador de la cartera educativa porteña.

Uno de las historiadores, que pidió reserva de su nombre, explicó a Página/12 que “nos dijeron que los materiales para Media son los que menos le gustaron a Esteban (Bullrich). Recorren 1810-2010 en dos ejes, pensando al Estado como una construcción colectiva y privilegiando la mirada de acción de grupos subalternos, buscamos mirar formas de intervención, formas de asociaciones, escenarios de conflictivdad y resistencia. Esta fundamentación está explícita. Como en los relatos tradicionales estos sujetos están poco visibles, desde el ministerio y, acompañando los contenidos mínimos que también los privilegian, buscamos esas miradas.”

La desazón del equipo de Currícula, que fue avalado para realizar los trabajos por la directora del área, Graciela Capelletti, se acentuó porque en diciembre la revista Plural, editada por el propio ministerio, anticipó la publicación de los materiales que llegarían a todas las escuelas. En febrero, Laura Manolakis, la directora de Planeamiento, felicitó a los especialistas y anunció que los trabajos saldrían con una presentación suya. Poco después Manolakis, sobreviviente de la gestión Narodowski, fue desplazada y todo empezó de nuevo.

En una detallada nota enviada a los medios, los profesores de Historia destacaron que en la elaboración de los trabajos recibieron la colaboración de distintas instituciones como el Museo Histórico Nacional, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Centro de Estudios Legales y Sociales, el Museo del Cabildo y la Revolución, la Facultad de Filosofía y Letras UBA, entre otras. Los docentes advirtieron que la decisión de no publicar los trabajos “opera en dirección al vaciamiento de contenidos y recursos para la enseñanza en la escuela pública.

Diario "El País" Marzo de 2010

Tal vez, sin embargo, haya esperanzas. Hay gente como ésta que no se ha dejado destruir por la estupidez de una posmodernidad vacía y tonta :

Elogio a la mujer brava

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!

                       

      Teresa de Calcuta (1910-1997. Misionera yugoslava                 Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz 1992)

nacionalizada
india) 

" Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal"  .

"Una mujer con imaginación es una  mujer que no sólo sabe proyectar  la vida  de una familia, la de una sociedad, sino también
el futuro
de un
milenio".
                                                           


                                                                                                          

Al fin, sin más, todos somos humanos y, algún día nos iremos tan solos como llegamos.! Pero la diferencia estará en aquello que hemos hecho u omitido en este espacio que llamamos vida.

Me gusta este tema y lo comparto :

Sólo Respira

Sí, yo entiendo que toda vida debe finalizar
mientras nos sentamos solos… se que algun dia partiremos
Soy un hombre afortunado que cuenta con ambas manos
A los que amo

Algunos tipos solo tienen uno…
Otros ninguno

Quedate conmigo…
Solo respiremos

Ensayandos son mis pecados,
Nunca me dejaran ganar.
Bajo todo, soy solamente otro ser humano
No quiero herir, hay mucho en este mundo que me pueda hacer sangrar.

Quedate conmigo…
Tu eres todo lo que veo.

¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero?
Si no lo hice, ahora soy un tonto, ya ves.
Nadie conoce esto mejor que yo.
Ya que vengo puro.

Espero todos los dias
Cuando miro hacia tu cara
Todo lo diste.
Y nada tomarias.
Nada tomarias.
Todo lo diste

¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero?
Si no lo hice, ahora soy un tonto, ya ves.
Nadie conoce esto mejor que yo.
Ya que vengo puro.

Nada tomarias.
Todo lo diste
Sujetame hasta que muera
Nos vemos en el otro lado.

Pearl Jam

Pearl Jam es considerado uno de los grupos más importantes de la década
de 1990. Sus miembros siempre se han caracterizado por su rechazo a adherirse a
las prácticas comunes de la industria musical, como por ejemplo negarse a
realizar videos promocionales o a su famoso boicot a la empresa Ticketmaster.

Los vimos en Argentina en 2010.                    

                                                            

                                                         

    

   "I wonder everyday
as i look upon your face..
everything you gave..
and nothing you would take..
nothing you would take..
everything you gave..

Did i say that i need you?
ooh..did i say that i want you?
oh, if i did, now im a fool, you see..
no one knows this more than me.
as i come clean…"

                                                                      
                                                                                
                       
   

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¿Dónde habita el olvido?

 

"I went into the woods because I wanted to live deliberately. I wanted to live deep and suck out all the marrow of life…to put to rout all that was not life; and not, when I came to die, discover that I had not lived."

“There is no remedy for love but to love more.”

H.D. Thoreau

“We don’t read and write poetry because it’s cute. We read and write poetry because we are members of the human race. And the human race is filled with passion.And medicine, law, business, engineering – these are noble pursuits and necessary to sustain life. But poetry, beauty, romance, love – these are what we stay alive for.”

Teníamos

Teníamos un perro, una ciudad amada y un autor favorito.
Teníamos casi todo.
Sólo nos faltó la paciencia.

Marisa

 

Everything is full of you

Everything is full of you
and I am full of everything:
the cities are full,
and the cemeteries are full,

you, with all the houses,
me, with all the bodies.

Down the streets, I will leave
something that I will retake:
pieces of my life
come from far away.

I go, feathered by agony
against my will, to see myself
in the threshold, in the bottom
hidden since birth.

Everything is full of me:
of something that is yours and memory
lost, but found
once more, some day.

Days that linger behind
decidedly black,
indelibly red,
golden upon your body.

Cast from your hair,
everything is full of you:
of something that I haven’t found
and look for among your bones.

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 – Alicante, 1942) Poeta español. Adscrito a la
Generación del 27, se destacó por la hondura y autenticidad de sus versos,
reflejo de su compromiso social y político.



LIBERTAD

En mis cuadernos escolares
En mi pupitre y en los árboles
En la arena en la nieve
Yo escribo tu nombre

En todas las páginas leídas
En todas las páginas blancas
Piedra sangre papel o ceniza
Yo escribo tu nombre


En las estampas doradas
En las armas de los guerreros
En la corona de los reyes
Yo escribo tu nombre

En la jungla y el desierto
En los nidos de la retama
En el eco de mi infancia
Yo escribo tu nombre

En la maravilla de las noches
En el pan blanco de los días
En las estaciones novias
Yo escribo tu nombre

En todos mis trapos de azul
En el estanque sol enmohecido
En el lago luna viva
Yo escribo tu nombre

En los campos en e horizonte
En las alas de los pájaros
Y en el molino de las sombras
Yo escribo tu nombre


En cada bocanada de la aurora
E el mar en los barcos
En la loca montaña
Yo escribo tu nombre

En el musgo de las nubes
En el sudor de la tormenta
En la lluvia densa y desabrida
Yo escribo tu nombre

En las formas centelleant4es
En las campanas de colores
En la verdad física
Yo escribo tu nombre

En los senderos despiertos
En los caminos desplegados
En las plazas desbordantes
Yo escribo tu nombre

En la lámpara que se enciende
En la lámpara que se apaga
En mis casas reunidas
Yo escribo tu nombre

En el fruto dividido
Del espejo y de mi cuarto
En mi lecho agujero vacío
Yo escribo tu nombre

En mi pero goloso y tierno
En sus orejas inhiestas
Es su pata torpe
Yo escribo tu nombre

En el trampolín de mi puerta
En los objetos familiares
En la oleada de fuego bendito
Yo escribo tu nombre

En toda la carne entregada
En la frente de mis amigos
En cada mano que se tiende
Yo escribo tu nombre

En el cristal de las sorpresas
En los labios atentos
Por encima del silencio
Yo escribo tu nombre

En mis refugios destruidos
En mis faros derrumbados
En los muros de mi tedio
Yo escribo tu nombre

En la ausencia sin deseos
En la soledad desnuda
En los peldaños de la muerte
Yo escribo tu nombre

En la salud recobrada
En el peligro desaparecido
En la esperanza olvidad
Yo escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Empiezo de nuevo mi vida
He nacido para conocerte
Para nombrarte
Libertad.

Liberty


On my notebooks from school
On my desk and the trees
On the sand on the snow
I write your name

On every page read
On all the white sheets
Stone blood paper or ash
I write your name

On the golden images
On the soldier’s weapons
On the crowns of kings
I write your name

On the jungle the desert
The nests and the bushes
On the echo of childhood
I write your name

On the wonder of nights
On the white bread of days
On the seasons engaged
I write your name

On all my blue rags
On the pond mildewed sun
On the lake living moon
I write your name

On the fields the horizon
The wings of the birds
On the windmill of shadows
I write your name

On the foam of the clouds
On the sweat of the storm
On dark insipid rain
I write your name

On the glittering forms
On the bells of colour
On physical truth
I write your name

On the wakened paths
On the opened ways
On the scattered places
I write your name

On the lamp that gives light
On the lamp that is drowned
On my house reunited
I write your name

On the bisected fruit
Of my mirror and room
On my bed’s empty shell
I write your name

On my dog greedy tender
On his listening ears
On his awkward paws
I write your name

On the sill of my door
On familiar things
On the fire’s sacred stream
I write your name

On all flesh that’s in tune
On the brows of my friends
On each hand that extends
I write your name

On the glass of surprises
On lips that attend
High over the silence
I write your name

On my ravaged refuges
On my fallen lighthouses
On the walls of my boredom
I write your name

On passionless absence
On naked solitude
On the marches of death
I write your name

On health that’s regained
On danger that’s past
On hope without memories
I write your name

By the power of the word
I regain my life
I was born to know you
And to name you
Liberty!

Paul Eluard nació en 1895 en Saint Denis (Francia).

Funeral blues

    Stop all the clocks, cut off the telephone,
    Prevent the dog from barking with a juicy bone,
    Silence the pianos and with muffled drum
    Bring out the coffin, let the mourners come.

    Let aeroplanes circle moaning overhead
    Scribbling on the sky the message He Is Dead,
    Put crepe bows round the white necks of the public doves,
    Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

    He was my North, my South, my East and West,
    My working week and my Sunday rest,
    My noon, my midnight, my talk, my song;
    I thought that love would last for ever: I was wrong.

    The stars are not wanted now: put out every one;
    Pack up the moon and dismantle the sun;
    Pour away the ocean and sweep up the wood.
    For nothing now can ever come to any good.
   

  Funeral Blues

Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro…
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje…
él ha muerto.

Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro

Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción

Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora…
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.

W.H. Auden  (1907  –  1973 ) fue un poeta, dramaturgo y crítico literario norteamericano.

                                                                                  

O Captain! My  Captain!

O Captain! my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring:
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up–for you the flag is flung–for you the bugle trills;
For you bouquets and ribbon’d wreaths–for you the shores a-crowding;
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head;
It is some dream that on the deck,
You’ve fallen cold and dead.

My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchor’d safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;
Exult, O shores, and ring, O bells!
But I, with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

Walt Whitman nació el 31 de mayo de 1819 cerca de Huntington (Nueva York).Su obra afirma claramente la importancia y la unicidad de todos los seres humanos. Su valiente ruptura con la poética tradicional, tanto en el plano de los contenidos como en el del estilo, marcó un camino que siguieron posteriores generaciones de poetas de su país.






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A Julio …

 

¡ A Julio que iluminó e ilumina  con su desenfado y su compromiso los caminos de generaciones de argentinos que aún lo extrañamos !

"Only in dreams, in poetry, in play”do we sometimes arrive at what we were before we were this thing that, who knows, we are."

"Sólo en los sueños, en  la poesía, en los juegos " algunas veces volvemos a ser lo que fuimos antes de ser esto que, quién sabe, somos"

Yo tuve un hermano

    Yo tuve un hermano
    no nos vimos nunca
    pero no importaba.

    Yo tuve un hermano
    que iba por los montes
    mientras yo dormía.

    Lo quise a mi modo
    le tomé su voz
    libre como el agua.

    Camine de a ratos
    cerca de su sombra
    no nos vimos nunca
    pero no importaba.

    Mi hermano despierto
    mientras yo dormía.
    Mi hermano mostrándome
    detrás de la noche
    su estrella elegida.

( Homenaje al Che Guevara )

                                        

No me des tregua, no me perdones nunca…

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.                  

                                                                                                     
                                                              Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados
.

Lo que me gusta de tu cuerpo
                                         
Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.

Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

Esta ternura
                                                            
Esta ternura y estas manos libres
a quien darlas bajo el viento?Tanto arroz
para la zorra,y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.

Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo,el té
frio de la vela al alba.

Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados.Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergûenza de la medianoche.

Entonces,nadie quiere esto,
nadie?

                                       

Para leer en forma interrogativa

Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa

Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás

Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazòn
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


To be read in the interrogative

Have you seen
have you truly seen
the snow the stars the felt steps of the breeze

Have you touched
really have you touched
the plate the bread the face of that woman you love so much

Have you lived
like a blow to the head
the flash the gasp the fall the flight

Have you known
known in every pore of your skin
how your eyes your hands your sex your soft heart
must be thrown away
must be wept away
must be invented all over again.

                                                                                

After such pleasures                                                                                         

Tonight, seeking your mouth in another mouth.
almost believing it, because that’s how blind this river is
that throws me into some woman and submerges me in her
eyes,
and it’s sad to swim finally toward the shore of sleep
knowing pleasure is that lowlife slave
who accepts sounterfeit coins and circulaates them, smiling.

Forgotten purity, how could I hope to recover
that ache of Buenos Aires, that ceaseless hopeless
expectation.
Alone in my open house above the port
to begin being in love with you again,
to meet you again over the morning coffee
with nothing that can’t be forgiven
having occured.
And without my having to remember this oblivion
that rises
to no purpose, to erase your squiggles from the blackboard
and leave me nothing more than a starless window.
                                                                                                     
After Such Pleasures

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.
      
Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas       
ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

                                                                     El Futuro

                                                                Y sé muy bien que no estarás.
                                                                No estarás en la calle,
                                                                en el murmullo que brota de noche
                                                                de los postes de alumbrado,
                                                                ni en el gesto de elegir el menú,
                                                                ni en la sonrisa que alivia
                                                                los completos de los subtes,
                                                                ni en los libros prestados
                                                                ni en el hasta mañana.

                                                                No estarás en mis sueños,
                                                                en el destino original
                                                                de mis palabras,
                                                                ni en una cifra telefónica estarás
                                                                o en el color de un par de guantes
                                                                o una blusa.
                                                                Me enojaré amor mío,
                                                                sin que sea por ti,
                                                                y compraré bombones
                                                                pero no para ti,
                                                                me pararé en la esquina
                                                                a la que no vendrás,
                                                                y diré las palabras que se dicen
                                                                y comeré las cosas que se comen
                                                                y soñaré las cosas que se sueñan
                                                                y sé muy bien que no estarás,
                                                                ni aquí adentro, la cárcel
                                                                donde aún te retengo,
                                                                ni allí fuera, este río de calles
                                                                y de puentes.
                                                                No estarás para nada,
                                                                no serás ni recuerdo,
                                                                y cuando piense en ti
                                                                pensaré un pensamiento
                                                                que oscuramente
                                                                trata de acordarse de ti.

The future

And I know full well you won’t be there.
You won’t be in the street, in the hum that buzzes
from the arc lamps at night, nor in the gesture
of selecting from the menu, nor in the smile
that lightens people packed into the subway,
nor in the borrowed books, nor in the see-you-tomorrow.

You won’t be in my dreams,
in my words’ first destination,
nor will you be in a telephone number
or in the color of a pair of gloves or a blouse.
I’ll get angry, love, without it being on account of you,
and I’ll buy chocolates but not for you,
I’ll stop at the corner you’ll never come to,
and I’ll say the words that are said
and I’ll eat the things that are eaten
and I’ll dream the dreams that are dreamed
and I know full well you won’t be there,
nor here inside, in the prison where I still hold you,
nor there outside, in this river of streets and bridges.
You won’t be there at all, you won’t even be a memory,
and when I think of you I’ll be thinking a thought
that’s obscurely trying to recall you.

                                                              

The Ceremony

I took off your clothes amid trembling and tears
on a bed that was open to infinity,
and if I had no pity on your protests
nor on your begging nor your flushed face,

I was a potter at the dawn of time,
inside the clay I could feel being born
the slow ritual risk of the live flame,
the mythic return to flowers and to the source.

You wove in my arms the rustling locks
of time’s hair linked like a chain
to it’s eternally recurring fire;

I don’t know what you say through your lament,
I saw eagles and moss, I had become
that side of the mirror where the serpent sings.


La ceremonia

Te desnudé entre llantos y temblores
sobre una cama abierta a lo infinito,
y si no tuve lástima del grito
ni de las súplicas o los rubores,

fui en cambio el alfarero en los albores,
el fuego y el azar del lento rito,
sentí nacer bajo la arcilla el mito
del retorno a la fuente y a las flores.

En mis brazos tejiste la madeja
rumorosa del tiempo encadenado,
su eternidad de fuego recurrente;

no sé qué viste tú desde tu queja,
yo vi águilas y musgos, fui ese lado
del espejo en que canta la serpiente.
        

                                                                                                 

          Zipper Sonnet

de arriba abajo o bien de abajo arriba
este camino lleva hacia sí mismo
simulacro de cima ante el abismo
árbol que se levanta o se derriba
quien en la alterna imagen lo conciba
será el poeta de este paroxismo
en un amanecer de cataclismo
naufrago que a la arena al fin arriba
vanamente eludiendo su reflejo
antagonista de la simetría
para llegar hasta el dorado gajo
visionario amarrándose a un espejo
obstinado hacedor de la poesía
de abajo arriba o bien de arriba abajo.

Zipper Sonnet

de haut en bas soit de la plaine aux hauteurs
ce chemin qui mène vers son synonyme
simulacre de cime devant l’abîme
arbre qui tantôt se dresse tantôt meurt
celui qui dans une autre image l’effleure
sera le poète de ce paroxysme
dans un relever de cataclysme
naufrage posant sur l’arène enfin sa fleur
vainement éludant là son à-voir
antagoniste de la symétrie
pour mener à la branche dorée sa croix
visionnaire qui se noue à un miroir
facteur obstiné de la poésie
de bas en haut ou alors monter et choir.

Zipper Sonnet

de cima abaixo ou ja de baixo acima
este caminho é o mesmo em seu tropismo
simulacro de cimo frente o abismo
arvore que ora alteira ora declina
quem na dupla figura assim o imprima
sera o poeta deste paroxismo
num desanoitecer de cataclismo
naufrago que na areia ao fim reclina
iludido a eludir o seu reflexo
contraventor de propria simetria
ao ramo de ouro erguendo o alterno braço
visionario a que o espelho empresta um nexo
refator contumaz desta poesia
de baixo acima ou ja de cima abaixo.

                                                                                         

To a God Unknown

Whoever you are
don’t come.
The seeds are mixed with tigers teeth,
an endless fire pours down on the helmuts,
nobody knows when the grimacing will stop,
the erosion of a time in pieces.

Obeying you, we have fallen


                                                                                 

                                                                                          

Julio Cortázar ( Bélgica (por accidente) 1914 – París (por elección) 1984 )
                                                                                      

                                                                                         

                                                                            

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¿Dónde está el corazón?

 

" Hoy, cuando el país se cae a pedazos, necesitamos de sus hijossssssssssss"

¿Dónde está nuestra humanidad? ¿Dónde?

Es tan fácil cerrar los ojos y vivir el ahora! Confortablemente inmersos en nuestra estupidez cotidiana. En nuestra ceguera cómoda. En nuestra inmensa NADA!

   

 Los cobardes
 
Hombres veo que de hombres
solo tienen, solo gastan
el parecer y el cigarro
el pantalón y la barba.

En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.

Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.

¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol, a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.

Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para nuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes ni nada.
Huís y huís, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.

Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.

Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.


Miguel Hernández ( Orihuela, 1902- Alicante,  1942)

                                                                                 

  Soñemos y hagamos. Las dos cosas. Las dos!!!!!!!

Mensaje de Mario de Andrade 1893 – 1945 (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

 Conté mis años y  descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante,  que el que viví hasta ahora….
 Me siento como aquel  chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las  comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas,  comenzó a saborearlas profundamente.
 Ya no tengo tiempo para  reuniones  interminables, donde se discuten estatutos,  normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no  se va a lograr nada.
 Ya no tengo tiempo para  soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica,  no han crecido.
 Ya no tengo tiempo para  lidiar con mediocridades.
 No quiero estar en  reuniones donde desfilan egos inflados.
 No tolero a maniobreros  y ventajeros.
 Me molestan los  envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para  apropiarse de  sus lugares, talentos y  logros.
 Detesto, si soy testigo,  de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.  
 Las personas no discuten  contenidos, apenas los títulos.
 Mi tiempo es escaso como  para discutir títulos.
 Quiero la esencia, mi  alma tiene prisa…
 Sin muchas golosinas en  el paquete….
 Quiero vivir al lado de  gente humana, muy humana.
 Que sepa reír, de sus  errores.
 Que no se envanezca, con  sus triunfos.
 Que no se considere  electa, antes de hora.
 Que no  huya, de  sus responsabilidades.
 Que defienda, la  dignidad humana.
 Y que desee tan sólo  andar del lado de la verdad y la honradez.
 Lo esencial es lo que  hace que la vida valga la pena.
 Quiero rodearme de  gente, que sepa tocar el corazón de las  personas?
 Gente a quien los golpes  duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el  alma.
 Sí, tengo prisa por  vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
 Pretendo no desperdiciar  parte alguna de las golosinas que me quedan
 Estoy seguro que serán  más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
 Mi meta es llegar al  final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi  conciencia.
 Espero que la tuya sea  la misma, porque de cualquier manera  llegarás…”

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Dama de Porto Pim o como siempre se mata lo que se ama

  Qué bello cuento de Tabucchi!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Dama de Porto Pim
Una historia

Todas las noches canto, porque para eso me pagan, pero las canciones que has escuchado eran perinhos y sapateiras para los turistas que están de paso y para aquellos americanos que se ríen allá al fondo y que dentro de un poco saldrán tambaleándose. Mis canciones de verdad son sólo cuatro chamaritas, porque mi repertorio es reducido, y yo casi soy viejo, y además fumo demasiado, y tengo la voz ronca. Tengo que ir vestido con este balandrau azoriano que se llevaba antaño, porque a los americanos les gusta lo pintoresco, luego vuelven a Texas y cuentan que
han estado en una cabaña de una isla remota donde había un viejo vestido con una capa arcaica que cantaba el folklore de su gente. Quieren la «viola de cobre», que da este sonido de fiera melancólica, y yo les canto modinhas empalagosas en las que la rima siempre es la misma, pero tanto da porque ellos no lo entienden y como vesbeben gin tonic.

Pero tú, en cambio, ¿qué andas buscando, por qué vienes aquí todas las noches? Tú eres curioso y buscas algo más, porque es la segunda vez que me invitas a beber, pides vino de cheiro como si fueses uno de aquí, eres extranjero y finges hablar como nosotros, pero bebes poco y además te callas y esperas que hable yo. Has dicho que eres escritor, y quizás tu oficio tenga algo que ver con el mío.
Todos los libros son estúpidos, nunca hay mucha verdad en ellos, y sin embargo cuántos he leído en los últimos treinta años, no tenía nada mejor que hacer, he leído muchos e italianos también, naturalmente todos traducidos, el que más me ha gustado se llamaba Canaviais no vento, de una tal Deledda, ¿lo conoces? Y además tú eres joven y te gustan las mujeres, he visto cómo mirabas a esa mujer tan guapa de
cuello largo, la has estado mirando toda la noche, no sé si estás con ella, también ella te miraba y tal vez te parezca extraño pero todo esto ha despertado algo en mí, será porque he bebido demasiado. Siempre he elegido el demasiado, en la vida, y esto es una perdición, pero no se puede hacer nada cuando se nace así.
Frente a nuestra casa había una atafona, en esta isla se llamaba así, era una especie de noria que giraba sobre sí misma, ahora ya no existen, te hablo de hace muchos años, tú todavía no habías nacido. Cuando pienso en ella oigo todavía su chirrido, es uno de los ruidos de mi infancia que permanece en mi memoria, mi madre me mandaba con el cántaro a buscar agua y yo para aligerar el esfuerzo acompañaba el movimiento con una canción de cuna, y a veces me dormía de verdad. Además de la noria había un muro bajo pintado de cal y luego la sima acantilada y al fondo el mar. Éramos tres hermanos y yo era el más joven. Mi padre era un hombre lento, comedido en sus gestos y en sus palabras, con los ojos tan claros que parecían de agua, su barco se llamaba «Madrugada», que era también el nombre de la casa de mi madre. Mi padre era ballenero, como lo había sido su padre, pero en una cierta época del año, cuando las ballenas no pasan, se dedicaba a la pesca de las morenas, y
nosotros íbamos con él, y también nuestra madre. Ahora se ha perdido la usanza, pero cuando yo era niño se practicaba un rito que formaba parte de la pesca. Las morenas se pescan de noche, con luna creciente, y para llamarlas se cantaba una canción sin palabras: era un canto, una melodía primero susurrante y lánguida y después aguda, jamás he oído un canto tan lastimero, parecía que viniese del fondo del mar o de ánimas perdidas en la noche, era un canto antiguo como nuestras islas, ahora ya nadie lo conoce, se ha perdido, y quizás más vale así porque llevaba en sí una maldición, un destino, como un sortilegio. Mi padre salía con su barca, era de noche, movía los remos muy despacio, a plomo, para no hacer ruido, y nosotros, mis hermanos y mi madre, nos sentábamos en el acantilado y empezábamos el canto.
Había veces en que los demás callaban y querían que llamase yo, porque decían que mi voz era más melodiosa que la de nadie y que las morenas no podían oponer resistencia. No creo que mi voz fuese mejor que la de los demás: querían que cantase yo únicamente porque era el más joven y se decía que a las morenas les gustaban las voces claras. A lo mejor era una superstición sin fundamento, pero eso es lo de
menos.
Luego nosotros crecimos y mi madre murió. Mi padre se volvió más taciturno, y a veces, por la noche se sentaba sobre el muro del acantilado y miraba el mar. Ahora sólo salíamos para las ballenas, nosotros tres éramos altos y fuertes, y mi padre nos confió arpones y lanzas, como su edad mandaba. Luego, un día, mis hermanos nos dejaron. El mediano se fue a América, lo dijo el mismo día en que se iba, y yo fui al
puerto a despedirle, mi padre no vino. El otro se fue a hacer de camionero al continente, era un muchacho alegre al que siempre le había gustado el ruido de los motores, cuando el agente de policía vino a comunicarnos el accidente yo estaba solo en casa y a mi padre se lo conté en la cena.
Los dos seguimos con lo de las ballenas. Ahora era más difícil, había que recurrir a jornaleros, porque no se puede salir siendo menos de cinco, y mi padre hubiera querido que me casase, porque una casa sin mujer no es una verdadera casa.
Pero yo tenía veinticinco años y me gustaba jugar al amor, todos los domingos bajaba al puerto y cambiaba de novia, en Europa eran tiempos de guerra y en las Azores la gente iba y venía, cada día atracaba un barco aquí o en otro lugar, y en Porto Pim se
hablaban todas las lenguas.
La encontré un domingo en el puerto. Iba vestida de blanco, tenía los hombros descubiertos y llevaba un sombrero de encaje. Parecía salida de un cuadro y no de uno de aquellos barcos cargados de personas que huían a las Américas. La miré largamente y ella, también me miró. Es extraño cómo el amor puede entrar dentro de nosotros. En mí entró al observar dos arruguitas apenas insinuadas que tenía en torno
a los ojos y pensé: ya no es muy joven. Pensé eso porque quizás a aquel muchacho que era yo entonces una mujer madura le parecía más vieja de lo que en realidad era.
Que tenía poco más de treinta años lo supe sólo mucho más tarde, cuando saber su edad ya no servía para nada. Le di los buenos días y le pregunté si podía serle útil. Me indicó la maleta que se hallaba en sus pies. Llévala al Bote, me dijo en mi lengua. El Bote no es un lugar para señoras, dije yo. Yo no soy una señora, respondió, soy la nueva propietaria.
Al domingo siguiente volví a bajar a la ciudad. El Bote en aquellos tiempos era un local extraño, no era exactamente una fonda de pescadores y yo sólo había entrado una vez. Sabía que había dos reservados en la parte de atrás donde decían que se jugaba dinero, y la estancia del bar tenía una bóveda baja, con un espejo de cuerpo entero afiligranado y mesitas de madera de higuera. Los clientes eran todos extranjeros, parecía que estuviesen todos de vacaciones, en realidad se pasaban el día espiándose, cada uno fingiendo ser de un país que no era el suyo, y en los
intervalos jugaban a cartas. Faial, en aquellos años, era un lugar increíble. Detrás del mostrador había un canadiense bajo, con las patillas en punta, se llamaba Denis y hablaba el portugués como los de Cabo Verde, le conocía porque el sábado iba al puerto a comprar pescado, en el Bote se podía cenar, el domingo por la noche. El fue quien más tarde me enseñó el inglés.
Quería hablar con la dueña, dije. La señora no llega hasta las ocho, respondió con superioridad. Me senté a una mesa y pedí la cena. Hacia las nueve entró ella, había otros clientes, me vio y me dirigió un saludo distraído, y luego fue a sentarse a un rincón donde estaba un señor mayor con bigote blanco. Sólo entonces me di cuenta de lo hermosa que era, de una hermosura que hacía arder mis sienes, era esto lo que me había traído hasta allí, pero hasta aquel momento no había logrado comprenderlo con exactitud. Y, en aquel momento, lo que comprendía se ordenó
dentro de mí con claridad y casi me dio vértigo. Me pasé toda la noche mirándola, con los puños apoyados en las sienes, y cuando salió la seguí a una cierta distancia.

Caminaba ligera, sin darse la vuelta, como a quien le tiene sin cuidado que le sigan o no, atravesó la puerta de la muralla de Porto Pim y emprendió el descenso de la bahía. Al otro lado del golfo, donde termina el promontorio, solitaria entre las rocas, entre un cañaveral y una palmera, hay una casa de piedra. Quizás la hayas visto, ahora es una casa deshabitada y las ventanas se están cayendo, tiene un algo
siniestro, tarde o temprano se derrumbará el tejado, si no se ha derrumbado ya. Ella vivía allí, pero entonces era una casa blanca, con recuadros azules en torno a puertas y ventanas. Entró y cerró la puerta y la luz se apagó. Yo me senté sobre una roca y esperé. En medio de la noche se encendió una ventana, ella se asomó y yo la miré.
Las noches en Porto Pim son silenciosas, basta susurrar en la oscuridad para oírse a distancia. Déjame entrar, le supliqué. Ella cerró la persiana y apagó la luz. Estaba saliendo la luna, con un velo encarnado de luna estival. Sentía una congoja, el agua chapoteaba en torno a mí, todo era tan intenso y tan inalcanzable, y me acordé cuando era niño y por la noche llamaba a las morenas desde el acantilado: y entonces
tuve una fantasía, no pude retenerme, y empecé a cantar aquel canto. Lo canté muy despacio, como un lamento o una súplica, con una mano en la oreja para guiar la voz.
Al poco rato la puerta se abrió y entré en la oscuridad de la casa y me encontré en sus brazos. Me llamo Yeborath, dijo tan sólo.

¿Sabes lo que es la traición? La traición, la de verdad, es cuando sientes vergüenza y desearías ser otro. Yo habría deseado ser otro cuando fui a despedirme de mi padre y sus ojos me seguían mientras envolvía el arpón en el hule y lo colgaba de un clavo en la cocina y me ponía en bandolera la viola que me había regalado al cumplir veinte años. He decidido cambiar de oficio, dije rápidamente, voy a cantar a
un local de Porto Pim, vendré a verte el sábado. Pero aquel sábado no fui, ni al otro tampoco, y mintiéndome a mí mismo me decía que iría el próximo sábado. Y así llegó el otoño, y pasó el invierno, y yo cantaba. También hacía otros pequeños trabajos, porque a veces algunos parroquianos bebían demasiado y para sostenerles o echarles a la calle hacía falta un brazo robusto que Denis no poseía. Y luego escuchaba lo que decían los parroquianos que fingían estar de vacaciones, es fácil escuchar las confidencias de los demás cuando se canta en una taberna, y como ves también es fácil hacerlas. Ella me esperaba en la casa de Porto Pim y ahora ya no tenía que llamar. Yo le preguntaba: ¿quién eres, de dónde vienes?, por qué no dejamos a todos estos individuos absurdos que simulan jugar a cartas, quiero estar contigo para siempre.

Ella se reía y me daba a entender la razón de llevar aquella vida, y me decía: espera un poco más y nos iremos juntos, debes confiar en mí, es todo lo que puedo decirte. Luego salía desnuda a la ventana y me decía: canta tu reclamo, pero en voz baja. Y mientras yo cantaba me pedía que la amase, y yo la cogía por los pies, apoyada en el antepecho, mientras ella miraba la noche como si esperase algo.

Ocurrió el diez de agosto. Por San Lorenzo el cielo está lleno de estrellas fugaces, conté trece al volver a casa. Encontré la puerta cerrada, y llamé. Luego volví a llamar, con más fuerza, porque estaba la luz encendida. Ella me abrió y se quedó en la puerta, pero yo la aparté con un brazo. Me voy mañana, dijo, la persona que esperaba ha vuelto. Sonreía como si me diera las gracias, y quién sabe por qué pensé que pensaba en mi canto.

En el fondo del cuarto se movió una figura. Era un hombre anciano y se estaba vistiendo. ¿Qué quiere?, le preguntó en aquella lengua que ahora yo ya entendía. Está borracho, dijo ella, antes era ballenero pero ha dejado el arpón por la viola, durante tu ausencia me ha hecho de criado.

Dile que se vaya, dijo él sin mirarme.

La bahía de Porto Pim estaba envuelta en un claro reflejo. Recorrí el golfo como si fuese un sueño, cuando de pronto te encuentras en la otra punta del paisaje. No pensaba en nada, porque no quería pensar. La casa de mi padre estaba a oscuras, porque él se acostaba temprano. Pero no dormía, como suele sucederle a los viejos que yacen inmóviles en la oscuridad como si fuese una forma de sueño. Entré sin
encender la luz, pero él me oyó. Has vuelto, murmuró. Yo fui a la pared del fondo y descolgué mi arpón. Me movía a la luz de la luna.

No se va a cazar ballenas a estas horas de la noche, dijo él desde su lecho. Es una morena, dije yo. No sé si entendió lo que quería decir, pero no replicó ni se movió. Me pareció como si me hiciese un gesto de despedida con la mano, pero tal vez fuese mi imaginación o un juego de sombras
de la penumbra. No he vuelto a verle, murió mucho antes de que yo cumpliese mi pena.

Tampoco he vuelto a ver a mi hermano. El año pasado me llegó una fotografía suya, es un hombre gordo con el pelo blanco rodeado de un grupo de desconocidos que deben ser sus hijos y sus nueras, están sentados en el mirador de una casa de madera y los colores son muy exagerados como en las postales. Me decía que podía ir a vivir con él, allí hay trabajo para todos y la vida es fácil. Me pareció casi grotesco.
¿Qué quiere decir una vida fácil, cuando la vida ya ha sido? Y si te quedas un poco más y la voz no se quiebra, esta noche te cantaré la
melodía que marcó el destino de esta vida mía. No la he cantado desde hace treinta años y a lo mejor la voz no aguanta. No sé por qué lo hago, se la regalo a esa mujer del cuello largo y a la fuerza que tiene un rostro cuando aflora en otro, y esto tal vez me ha tocado alguna fibra. Y a ti, italiano, que vienes aquí todas las noches y se ve que estás sediento de historias verdaderas para convertirlas en papel, te regalo esta
historia que has escuchado. También puedes poner el nombre de quien te la ha contado, pero no el nombre con el que me conocen en este tugurio, que es un nombre para turistas de paso.

Escribe que ésta es la verdadera historia de Lucas Eduino, que mató con el arpón a la mujer que había creído suya, en Porto Pim.
Ah, al menos en una cosa no me había mentido, lo descubrí en el proceso. Se llamaba realmente Yeborath. Si eso tiene alguna importancia.

Antonio Tabucchi

 

   Balada de la cárcel de Reading (frag.)

 
"Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama.
    Que todos oigan esto:
unos lo hacen con mirada torva
    otros con la palabra halagadora;
el cobarde lo hace con un beso,
    con la espada el valiente.

Matan algunos el amor de joven
    y otros cuando viejos;
estrangulan algunos con manos de lujuria,
    otros con manos de oro:
el más amable usa el puñal
    para que el frío llegue antes."

The Ballad Of Reading Gaol 
a poem by Oscar Wilde

"Yet each man kills the thing he loves 
By each let this be heard, 
Some do it with a bitter look, 
Some with a flattering word, 
The coward does it with a kiss, 
The brave man with a sword!

Some kill their love when they are young, 
And some when they are old; 
Some strangle with the hands of Lust, 
Some with the hands of Gold: 
The kindest use a knife, because 
The dead so soon grow cold.

Some love too little, some too long, 
Some sell, and others buy; 
Some do the deed with many tears, 
And some without a sigh: 
For each man kills the thing he loves, 
Yet each man does not die."

          

                                                         

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