A veces,ser breve es bueno :D


Tortugas y cronopios



Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad,
como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas
lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que se
encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la
redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.
(Julio Cortázar)


La canción

Al borde del desierto en el ribazo, y con la lanza clavada en la arena,
mientras yo estaba sobre la muchacha, ella dijo una canción que pasó a
mi boca y supe que venía desde la primera boca que había dicho una
canción ante el rostro del tiempo para que llegara hasta mí y yo la
clavara en otras bocas para que llegara hasta la última que diría una
canción ante el rostro del tiempo.
(Luis Britto García)



Cláusula III

Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.
(Juan José Arreola)


La mujer

Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en
su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre
un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros
atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se
detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño
podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre
descubre, decepcionado, que ya es suya.
(Ana María Shua)


La bella durmiente del bosque y el príncipe



La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al
príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más
profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún
príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.
(Marco Denevi)


Apuntes para ser leídos por los lobos

El lobo, aparte de su orgullosa altivez, es inteligente, un ser
sensible y hermoso con mala fama… Trata de sobrevivir. Y observa al
humano: le parece abominable, lleno de maldad, cruel; tanto así que
suele utilizar proverbios tales como: "Está oscuro como boca de
hombre", para señalar algún peligro nocturno, o "el lobo es el hombre
del lobo", cuando este animal llega a ciertos excesos de fiereza
semejante a la humana.
(René Avilés Fabila)


Despertar

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima.
Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.
(Norberto Costa)

Y este último es de Marco Denevi, para pensar cuántas hormigas vivimos encerradas en enormes hormigueros construidos para manejarnos e insensibilizarnos.

LA HORMIGA

Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es
una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad
de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se
salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de hormigas
es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas
hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se
expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero
bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior
son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado
los límites del gran hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo
con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores
en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre
una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante,
la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve
tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla.
Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y
empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose,
decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata
de explicarles lo que ha visto, grita: “Arriba… luz… jardín… hojas…
verde… flores…” Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de
aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.



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