Dylan, borracho, bohemio y soñador incurable

Dylan Thomas puede haber elegido la muerte de innumerables maneras a lo largo de su falsaria vida, pero sólo una lo llevó a confesar:
"Hago esto en una reñida ausencia cuando/ cada antiguo, pétreo minuto acogotado de la estación del amor/ fondea mi enraizada lengua…"

 
"I make this in a warring absence when
Each ancient, stone-necked minute of love´s season
Harbours my anchored tongue
.."

Dylan Marlais Thomas nació en Gales en 1914 y murió en Nueva York en 1953.Dos temas lo obesionaron : la poesía y el amor.


Unluckily for a death

Unluckily for a death
Waiting with phoenix under
The pyre yet to be lighted of my sins and days,
And for the woman in shades
Saint carved and sensual among the scudding
Dead and gone, dedicate forever to my self
Though the brawl of the kiss has not occurred
On the clay cold mouth, on the fire
Branded forehead, that could bind
Her constant, nor the winds of love broken wide
To the wind the choir and cloister
Of the wintry nunnery of the order of lust
Beneath my life, that sighs for the seducer’s coming
In the sun strokes of summer,
Loving on this sea banged guilt
My holy lucky body
Under the cloud against love is caught and held and kissed
In the mill of the midst
Of the descending day, the dark our folly,
Cut to the still star in the order of the quick
But blessed by such heroic hosts in your every
Inch and glance that the wound
Is certain god, and the ceremony of souls
Is celebrated there, and communion between suns.
Never shall my self chant
About the saint in shades while the endless breviary
Turns of your prayed flesh, nor shall I shoo the bird below me:
The death biding two lie lonely.
I see the tigron in tears
In the androgynous dark,
His striped and noon maned tribe striding to holocaust,
The she mules bear their minotaurs,
The duck-billed platypus broody in a milk of birds.
I see the wanting nun saint carved in a garb
Of shades, symbol of desire beyond my hours
And guilts, great crotch and giant
Continence. I see the unfired phoenix, herald
And heaven crier, arrow now of aspiring
And the renouncing of islands.
All love but for the full assemblage in flower
Of the living flesh is monstrous or immortal,
And the grave its daughters.
Love, my fate got luckily,
Teaches with no telling
That the phoenix’ bid for heaven and the desire after
Death in the carved nunnery
Both shall fail if I bow not to your blessing
Nor walk in the cool of your mortal garden
With immortality at my side like Christ the sky.
This I know from the native
Tongue of your translating eyes.
The young stars told me,
Hurling into beginning like Christ the child.
Lucklessly she must lie patient
And the vaulting bird be still.
O my true love, hold me.
In your every inch and glance is the globe of genesis spun,
And the living earth your sons.

Por desgracia una muerte

Con el fénix bajo la pira
por desgracia esperando una muerte
que aún me alivie de mis pecados y mis días,
y aguardando a la mujer en sombras
santa cincelada y sensual entre los muertos que se escapan.
los desaparecidos, me dedico para siempre a mí mismo
aunque el tumulto del beso no haya sucedido
sobre la boca de fría arcilla
sobre la frente sellada por el fuego,
que podía atarle eternamente,
ni los vientos del amor se hayan roto y disperso
hacia el viento, hacia el coro y los claustros
del convento invernal de la orden de la lujuria
bajo mi vida que suspira por la llegada de la seductora
en los golpes solares del verano,
sigue mi cuerpo amando la culpa azotada por el mar mi cuerpo afortunado bendito
bajo la nube en contra del amor es capturado en el mar y ceñido y besado
en el remolino del corazón del día que desciende,
la oscuridad, nuestra locura,
cercenada hacia la estrella quieta en la orden de los vivientes
pero bendita por huestes tan heroicas
en cada palmo de ti y en cada mirada, que la herida
es una especie de dios y se celebra allí la ceremonia de las almas
y la comunión entre los soles.
Nunca mi propio ser ha de cantar
acerca de los santos en las sombras
mientras el breviario interminable
trastorna tu carne tan rezada
ni debajo de mí he de ahuyentar al pájaro:
la muerte que ata a dos se acuesta solitaria.
Veo a la fiera llorosa
en la andrógina oscuridad
su tribu desvestida y orlada de crines marcha hacia el holocausto,
las mulas hembras cargan sus minotauros,
la cría de los ornitorrincos en una leche de pájaros.
Veo a la monja magra y santa, cincelada en un traje de sombras,
símbolo del deseo más allá de mis horas y mis culpas
gran cruz y continencia de gigante.
Veo al fénix desfogado, heraldo y vocero del cielo
súbita flecha de la ambición y la renuncia de las islas.
Todo amor es monstruoso o inmortal
salvo para la plena congregación en flor de la carne viviente
y la tumba, sus hijas.
El amor, mi destino lo supo por fortuna,
enseña sin palabras
que el saludo del fénix hacia el cielo
y el deseo después de la muerte en el convento cincelado
habrán de fracasar si no me inclino ante tu bendición,
ni camino en el frío de tu jardín mortal
con la inmortalidad a mi costado como Cristo en el cielo.
Sé todo esto por la lengua materna que traducen tus ojos.
Las jóvenes estrellas me contaron el lanzamiento en el principio como Cristo de [niño.
Afortunadamente ella debe yacer pacientemente
y el pájaro lanzado permanecer inmóvil.
Oh mi sincero amor, sostenme,
en cada palmo y cada mirada tuya ha girado el globo de la génesis y la tierra
viviente, tus hijos.

I fellowed sleep…

I fellowed sleep who kissed me in the brain,
Let fall the tear of time; the sleeper’s eye,
Shifting to light, turned on me like a moon.
So, planing-heeled, I flew along my man
And dropped on dreaming and the upward sky.

I fled the earth and, naked, climbed the weather,
Reaching a second ground far from the stars;
And there we wept, I and a ghostly other,
My mothers-eyed, upon the tops of trees;
I fled that ground as lightly as a feather.

‘My fathers’ globe knocks on its nave and sings.’
‘This that we tread was, too, your fathers’ land.’
‘But we tread bears the angelic gangs,
Sweet are their fathered faces in their wings.’
‘These are but dreaming men. Breathe, and they fade.’

Faded my elbow ghost, the mothers-eyed,
As, blowing on the angels, I was lost
On that cloud coast to each grave-gabbing shade;
I blew the dreaming fellows to their bed
Where still they sleep unknowing of their ghost.

Then all the matter of the living air
Raised up a voice, and, climbing on the words,
I spelt my vision with a hand and hair,
How light the sleeping on this soily star,
How deep the waking in the worlded clouds.

There grows the hours’ ladder to the sun,
Each rung a love or losing to the last,
The inches monkeyed by the blood of man.
An old, mad man still climbing in his ghost,
My fathers’ ghost is climbing in the rain.

Me hice camarada del sueño…

Me hice camarada del sueño que besaba mi mente,
dejé caer la lágrima del tiempo; el ojo del durmiente
que se abría a la luz, giró hacia mí como una luna.
Así, con talones alados, volé a lo largo de mi cuerpo
y caí sobre el sueño y sobre el cielo en alto.

Escapé de la tierra y me trepé desnudo por la atmósfera,
llegué a un segundo suelo lejos de las estrellas;
y allí los dos lloramos, yo y otro ser fantasmal,
con ojos maternales sobre la cima de los árboles:

escapé de ese suelo, ágil como una pluma.
"El globo de mis padres llama en su eje y canta"
"Este lugar que andamos era también la tierra de tus padres"
"Pero esto que pisamos soporta las cuadrillas angélicas,
dulces son sus paternos rostros en las alas"
"Son sólo hombres que sueñan. Si tú soplas se esfuman".

Se esfumó así mi espectro compañero de maternales ojos,
mientras, flotando entre los ángeles yo me hallaba perdido
en la costa de nubes, entre las sombras parlantes de las tumbas;
impulsé hacia sus lechos a los hermanos soñadores
donde ellos aún duermen sin conocer a su fantasma.

Entonces, la materia de ese aire viviente
una voz dejó oír, y, trepando a las palabras,
deletreé mi visión con mano y pelo,
qué ligero el dormir sobre los suelos de esta estrella
qué profundo el velar en estas nubes como mundos.

Allí crece hacia el sol la escala de las horas
cada peldaño es pérdida, o amor hasta el final,
la sangre humana hostiga estos lerdos avances.
Un hombre, viejo y loco se trepa todavía a su fantasma
y es el fantasma de mis padres que trepa por la lluvia.

Light breaks where no sun shines

Light breaks where no sun shines;
Where no sea runs, the waters of the heart
Push in their tides;
And, broken ghosts with glow-worms in their heads,
The things of light
File through the flesh where no flesh decks the bones.

A candle in the thighs
Warms youth and seed and burns the seeds of age;
Where no seed stirs,
The fruit of man unwrinkles in the stars,
Bright as a fig;
Where no wax is, the candle shows its hairs.

Dawn breaks behind the eyes;
From poles of skull and toe the windy blood
Slides like a sea;
Nor fenced, nor staked, the gushers of the sky
Sprout to the rod
Divining in a smile the oil of tears.

Night in the sockets rounds,
Like some pitch moon, the limit of the globes;
Day lights the bone;
Where no cold is, the skinning gales unpin
The winter’s robes;
The film of spring is hanging from the lids.

Light breaks on secret lots,
On tips of thought where thoughts smell in the rain;
When logics die,
The secret of the soil grows through the eye,
And blood jumps in the sun;
Above the waste allotments the dawn halts.

La luz irrumpe donde ningún sol brilla

La luz irrumpe donde ningún sol brilla,
donde no se alza mar alguno, las aguas del corazón
impulsan sus mareas;
Y, como rotos fantasmas con tocas de luciérnagas
las cosas de la luz
desfilan por la carne, donde no hay carne alguna que atavíe los huesos.

Una vela en los muslos
calienta la juventud y el semen y quema la simiente de la edad;
donde ningún semen se agita,
el fruto del hombre se despliega en las estrellas,
lustroso como un higo;
donde no hay cera alguna, muestra su pábilo la vela.

El alba irrumpe atrás de los ojos;
desde ambos polos, cráneo y piel, la sangre tempestuosa
como un mar se desliza;
sin cercas ni vallados brotan los surtidores
del cielo hacia la vara
prediciendo en la sonrisa el óleo de las lágrimas.

La noche ronda en las órbitas,
como una luna de alquitrán, límite de los globos;
el día ilumina el hueso;
donde no hay frío alguno, el ciclón deshollador desata
las ropas del invierno;
la película de la primavera se cuelga de los párpados.

La luz irrumpe en solares ocultos,
En las crestas del pensamiento donde los pensamientos huelen en la lluvia,
cuando muere la lógica,
el secreto del suelo crece a través del ojo,
y la sangre al sol brinca
en terrenos baldíos donde el alba hace un alto.

If I were tickled by the rub of love

If I were tickled by the rub of love,
A rooking girl who stole me for her side,
Broke through her straws, breaking my bandaged string,
If the red tickle as the cattle calve
Still set to scratch a laughter from my lung,
I would not fear the apple nor the flood
Nor the bad blood of spring.

Shall it be male or female? say the cells,
And drop the plum like fire from the flesh.
If I were tickled by the hatching hair,
The winging bone that sprouted in the heels,
The itch of man upon the baby’s thigh,
I would not fear the gallows nor the axe
Nor the crossed sticks of war.

Shall it be male or female? say the fingers
That chalk the walls with green girls and their men.
I would not fear the muscling-in of love
If I were tickled by the urchin hungers
Rehearsing heat upon a raw-edged nerve.
I would not fear the devil in the loin
Nor the outspoken grave.

If I were tickled by the lovers’ rub
That wipes away nor crow’s-foot nor the lock
Of sick old manhood on the fallen jaws,
Time and the crabs and the sweethearting crib
Would leave me cold as butter for the flies,
The sea of scums could drown me as it broke
Dead on the sweethearts’ toes.

This world is half the devil’s and my own,
Daft with the drug that’s smoking in a girl
And curling round the bud that forks her eye.
An old man’s shank one-marrowed with my bone,
And all the herrings smelling in the sea,
I sit and watch the worm beneath my nail
Wearing the quick away.

And that’s the rub, the only rub that tickles.
The knobbly ape that swings along his sex
From damp love-darkness and the nurse’s twist
Can ever raise the midnight of a chuckle,
Nor when he finds a beauty in the breast
Of lover, mother, lovers, or his six
Feet in the rubbing dust.

And what’s the rub? Death’s feather on the nerve?
Your mouth, my love, the thistle in the kiss?
My Jack of Christ, born thorny on the tree?
The words of death are dryer that his stiff,
My wordy wounds are printed with your hair.
I would be tickled by the rub that is:
Man be my metaphor.

Si me hiciera cosquillas el roce del amor

Si me hiciera cosquillas el roce del amor
si una niña tramposa me robara a su lado
y horadase sus pajas rompiendo mi vendado corazón,
si ese rojo escozor pudiera dar a luz
la risa en mis pulmones como pare el ganado,
no temería yo a la manzana ni al diluvio
ni a la sangre maligna de la primavera.

¿Qué será, macho o hembra? se preguntan las células
y como un fuego arrojan desde la carne la ciruela.
Si me hiciera cosquillas la cabellera incubadora,
el hueso alado que crece en los talones,
la comezón del hombre sobre el muslo del niño,
no temería al hacha ni a las horcas
ni a la varas cruzadas de la guerra.

¿Qué será, macho o hembra? se preguntan los dedos
que llenan las paredes de niñas inmaduras
con sus hombres dibujados a tiza.
Si me hiciera cosquillas la avidez del granuja
que insufla su calor al nervio en carne viva
no temería al diablo sobre el lomo
ni a la tumba veraz.

Si me hiciera cosquillas el roce de los amantes
que no borra ni las patas de gallo ni la risa sin dientes
sobre magras quijadas en la vejez enferma,
el tiempo y las ladillas y el burdel de amoríos
me dejaría frío como manteca para moscas,
las espumas del mar bien podrían ahogarme
cuando rompen y mueren al pie de los amantes.

La mitad de este mundo es del demonio, la otra mitad es mía,
bobo por esa droga fumada en una niña
y enredado en el brote que bifurca su ojo.
La tibia del anciano y mi hueso tienen la misma médula
y todos los arenques huelen dentro del mar,
yo me siento y contemplo bajo mi uña al gusano
que corroe lo vivo.

Y éste es el roce, único roce que hormiguea.
El mono contrahecho que se hamaca a lo largo de su sexo
desde las húmedas tinieblas del amor y el tirón de la nodriza
no puede hacer surgir la medianoche de una risa entre dientes,
ni del momento en que encuentra una belleza entre los pechos
de la amante, la madre, los amantes o toda su estatura
en la punzante oscuridad.

¿Y qué es el roce? ¿La pluma de la muerte sobre el nervio?
¿es tu boca, amor mío? ¿El abrojo en el beso?
¿Mi payaso de Cristo nacido sobre el árbol entre espinas?
Las palabras de la muerte son más secas aún que su mismo cadáver
y mis heridas llenas de palabras tienen las huellas de tu pelo.
Me haría cosquillas el roce del amor, pues bien:
hombre, sé mi metáfora.

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