La suerte está echada

Nada nos diferencia.Somos, finalmente,solo HOMBRES.

La rapiditè de nouages

Le
lit, la vitre auprès, la vallée, le ciel,
La magnifique rapidité de ces nuages.
La griffe de la pluie sur la vitre, soudain,
Comme si le néant paraphait le monde.

Dans
mon rêve d’hier
Le grain d’autres années brûlait par flammes courtes
Sur le sol carrelé, mais sans chaleur.
Nos pieds nus l’écartaient comme une eau limpide.

O
mon amie,
Comme était faible la distance entre nos corps !
La lame de l’épée du temps qui rôde
Y eût cherché en vain le lieu pour vaincre.

(Ce
qui fut sans lumière
– Mercure de France, 1987)


La
rapidez de las nubes

La
cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.

En
mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh
amiga mía,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer!

L’adieu

Nous
sommes revenus à notre origine.
Ce fut le lieu de l’évidence, mais déchirée.
Les fenêtres mêlaient trop de lumières,
Les escaliers gravissaient trop d’étoiles
Qui sont des arches qui s’effondrent, des gravats,
Le feu semblait brûler dans un autre monde.

Et
maintenant des oiseaux volent de chambre en chambre,
Les volets sont tombés, le lit est couvert de pierres,
L’âtre plein de débris du ciel qui vont s’éteindre.
Là nous parlions, le soir, presque à voix basse
A cause des rumeurs des voûtes, là pourtant
Nous formions nos projets : mais une barque,
Chargée de pierres rouges, s’éloignait
Irrésistiblement d’une rive, et l’oubli
Posait déjà sa cendre sur les rêves
Que nous recommencions sans fin, peuplant d’images
Le feu qui a brûlé jusqu’au dernier jour.

Est-il
vrai, mon amie,
Qu’il n’y a qu’un seul mot pour désigner
Dans la langue qu’on nomme la poésie
Le soleil du matin et celui du soir,
Un seul le cri de joie et le cri d’angoisse,
Un seul l’amont désert et les coups de haches,
Un seul le lit défait et le ciel d’orage,
Un seul l’enfant qui naît et le dieu mort ?

Oui,
je le crois, je veux le croire, mais quelles sont
Ces ombres qui emportent le miroir ?
Et vois, la ronce prend parmi les pierres
Sur la voie d’herbe encore mal frayée
Où se portaient nos pas vers les jeunes arbres.
Il me semble aujourd’hui, ici, que la parole
Est cette auge à demi brisée, dont se répand
A chaque aube de pluie l’eau inutile.

L’herbe
et dans l’herbe l’eau qui brille, comme un fleuve.
Tout est toujours à remailler du monde.
Le paradis est épars, je le sais,
C’est la tâche terrestre d’en reconnaître
Les fleurs disséminées dans l’herbe pauvre,
Mais l’ange a disparu, une lumière
Qui ne fut plus soudain que soleil couchant.

Et
comme Adam et Ève nous marcherons
Une dernière fois dans le jardin.
Comme Adam le premier regret, comme Ève le premier
Courage nous voudrons et ne voudrons pas
Franchir la porte basse qui s’entrouvre
Là-bas, à l’autre bout des longes, colorée
Comme auguralement d’un dernier rayon.
L’avenir se prend-il dans l’origine
Comme le ciel consent à un miroir courbe,
Pourrons-nous recueillir de cette lumière
Qui a été le miracle d’ici
La semence dans nos mains sombres, pour d’autres flaques
Au secret d’autres champs « barrées de pierres »
?

Certes,
le lieu pour vaincre, pour nous vaincre, c’est ici
Dont nous partons, ce soir. Ici sans fin
Comme cette eau qui s’échappe de l’auge.

El
adiós

Hemos
vuelto a nuestro origen.
Fue el lugar de la evidencia, aunque desgarrada.
Las ventanas mezclaban demasiadas luces,
Las escaleras trepaban demasiadas estrellas
Que son arcos que se hunden, escombros,
El fuego parecía arder en otro mundo.

Y
ahora hay pájaros que vuelan de una habitación a
la otra,
Los postigos se cayeron, la cama está cubierta de piedras,
La chimenea llena de restos del cielo que van a apagarse.
Allí, por las tardes, hablábamos casi en voz baja
Debido a los rumores de las bóvedas, allí, sin embargo,
Formábamos nuestros proyectos: pero una barca,
Cargada con piedras rojas, se alejaba
Irresistiblemente de una orilla, y el olvido
Depositaba ya su ceniza en los sueños
Que sin fin recomenzábamos, poblando con imágenes
El fuego que ardió hasta el último día.

¿Es
cierto, amiga mía,
Que no hay más que una palabra para nombrar
En la lengua que llamamos poesía
El sol de la mañana y el de la tarde,
Una para el grito de alegría y el de angustia,
Una para el desierto río arriba y los golpes de hacha,
Una para la cama deshecha y el cielo tormentoso,
Una para el niño que nace y el dios muerto?

Sí,
lo creo, quiero creerlo, pero ¿qué sombras
Son ésas que se llevan el espejo?
Y, mira, la zarza crece entre las piedras
En el camino de hierba aún apenas abierto
Por el que nuestros pasos iban hacia los jóvenes árboles.
Hoy me parece, aquí, que la palabra
Es el pesebre medio roto del que se escapa
En cada amanecer de lluvia el agua inútil.

La
hierba y en la hierba el agua que brilla, como un río.
Todo está siempre a la espera de que una vez más
se lo ate al mundo.
Sé que el paraíso está diseminado,
Es tarea terrestre el reconocer
Sus flores dispersas en la hierba pobre,
Pero el ángel ha desaparecido, una luz
Que no fue, de golpe, sino un sol poniente.

Y
como Adán y Eva caminaremos
Por última vez en el jardín.
Como Adán el primer pesar, como Eva la primera
Osadía, querremos y no querremos
Pasar por la puerta baja que se entreabre
Allá a lo lejos, en la otra punta del ronzal, coloreada
Como auguralmente por un último rayo.
¿Se toma el porvenir en el origen
Como cabe el cielo en un cóncavo espejo?
¿Podremos recoger, de esa luz
Que fue de aquí el milagro,
En nuestras sombrías manos la simiente, para otros charcos
En el secreto de otros campos "cercados de piedras"?

Por
cierto, está aquí el lugar para vencer, para vencernos,
El lugar de donde salimos esta tarde. Aquí sin fin
Como esa agua que se escapa del pesebre.

Yves
Bonnefoy



Nacido en Tours, donde
estudió matemática y filosofía, vive en París
desde 1944 y fue profesor del celebérrimo Collège
de France entre 1981 y 1993. Este escritor, al que le apasionan
las artes (en 1991 publicó un ensayo monumental sobre Alberto
Giacometti), ha publicado una veintena de ensayos, otra de poemarios
y se ha dedicado, durante largos años, con ejemplar humildad,
a la traducción fervorosa de Shakespeare. No escribe artículos
periodísticos, no firma manifiestos, no ejerce la plática
en los programas de televisión llamados literarios, no ha
sido coronado en exceso con premios nacionales o internacionales,
no ocupa sillón alguno en academias reales o republicanas;
en fin, su discreción es tan grande como alta es la obra
poética en la que le deseamos siga trabajando aún
por largos años y que comenzó con la publicación,
gracias a Adrienne Monnier, de Du mouvement
et de l’immobilité de Douve
en 1953.

"A
veces iba a oscuras,


y
a veces sin luz;


pero
ninguna vez sin miedo".

Cervantes
(El
Quijote
)

Il mio niente

Oggi verrei a casa tua,
farei questo lungo viaggio
solo per infilare questi versi
nella fessura sotto la porta,
non potrei rompere
il divieto di rivederci.
Niente, vorrei dirti,
solo questo niente.
Fu detto già tutto.
Da quando ci siamo separati
sopravviviamo,
siamo la rovina di quel tempo.
Ma questo mio niente dopo di te
mi sostiene e si rafforza,
cresce bene con gli anni,
si fa grande, muta la voce,
non vuole più stare con me,
esce sempre più spesso
a cercare altro niente,
inutilmente bello come fui.
I nostri occhi han fissato il sole,
non guardano più,
ricordano di aver visto.
A che servirebbe rivederti ?
Perderei il mio niente.
Di tutte le cose che potevo fare
ho sempre scelto una sola,
monco di troppe vite non fatte
tu sei il Niente che mi ha scelto.
E ti appartengo sempre.

L’eretico

Non ero nato per vivere
nell’ombra,
ho dovuto subirla,
ma di quali doni ricompensa
splendere nell’oscurità !
La gioia della meraviglia
se qualcuno mi scopre
e si prende il merito della scoperta,
il sollievo di aver già in partenza
deposto l’affanno di salire,
la risorsa di uno spreco delle ore
da gran signore del tempo,
la libertà di camminar fra chi corre,
la leggerezza di saltare corsia
non appena scorgo la fila
del buon senso,
lo spettacolo della vita
da fuori campo, fuori linea,
eretico da niente,
che gioca coi segnali delle parole,
e inaugura mondi
con gli alberi dalla chioma
sotto terra e le radici per aria,
a prendere confidenza
con gli errori del vecchio Dio,
che non ci vede più bene
e si lascia suggerire
dal diavolo le forme che non vede,
( il diavolo sono io ).

Roberto Pazzi

Poeta, narratore e giornalista
italiano, vive a Ferrara. Tradotto in ventidue lingue (spagnolo, catalano, francese,
inglese, inglese (USA), tedesco, olandese, finlandese, danese, ceco, slovacco,
polacco, russo, rumeno, sloveno, croato, turco, greco, portoghese, portoghese
(del Brasile), estone, arabo) , ha esordito in poesia con una silloge apparsa
sulla rivista "Arte e poesia" nel 1970, prefata da Vittorio Sereni;
tra le raccolte di versi Calma di vento (Garzanti, premio internazionale
E. Montale 1987), Il filo delle bugie (Corbo, 1994), La gravità
dei corpi
(Palomar, 1998) e Talismani (Marietti 2003). Il suo esordio
narrativo avviene nel 1985 con Cercando l’Imperatore, prefato da Giovanni
Raboni (Marietti 1985, Garzanti 1988, Tea 1997, Marietti 2004, premio Bergamo,
premio Hemingway, premio Selezione Campiello 1985).


MANIFIESTO

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.

Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón(…)

LOS
VICIOS DEL MUNDO MODERNO

Los delincuentes modernos

Están autorizados para
concurrir diariamente


a parques y jardines.

Provistos de poderosos
anteojos y de relojes de bolsillo


Entran a saco en los
kioskos favorecidos por la muerte


E instalan sus laboratorios
entre los rosales en flor.


Desde allí controlan
a fotógrafos y mendigos que deambulan por los alrededores


Procurando levantar un
pequeño templo a la miseria


Y si se presenta la oportunidad
llegan a poseer a un lustrabotas melancólico.


La policía atemorizada
huye de estos monstruos


En dirección del centro
de la ciudad


En donde estallan los
grandes incendios de fines de año


Y un valiente encapuchado
pone manos arriba a dos madres de la caridad.




Los vicios del mundo
moderno:


El automóvil y el cine
sonoro,


Las discriminaciones
raciales,


El exterminio de los
pieles rojas,


Los trucos de la alta
banca,


La catástrofe de los
ancianos,


El comercio clandestino
de blancas realizado por sodomitas internacionales,


El auto-bombo y la gula


Las Pompas Fúnebres

Los amigos personales
de su excelencia


La exaltación del folklore
a categoría del espíritu,


El abuso de los estupefacientes
y de la filosofía,


El reblandecimiento de
los hombres favorecidos por la fortuna


El auto-erotismo y la
crueldad sexual


La exaltación de lo onírico
y del subconsciente en desmedro del sentido común.


La confianza exagerada
en sueros y vacunas,


El endiosamiento del
falo,


La política internacional
de piernas abiertas patrocinada por la prensa reaccionaria,


El afán desmedido de
poder y de lucro,


La carrera del oro,

La fatídica danza de
los dólares,


La especulación y el
aborto,


La destrucción de los
ídolos.


El desarrollo excesivo
de la dietética y de la psicología pedagógica,


El vicio del baile, del
cigarrillo, de los juegos de azar,


Las gotas de sangre que
suelen encontrarse entre las sábanas de los recién desposados,


La locura del mar,

La agorafobia y la claustrofobia,

La desintegración del
átomo,


El humorismo sangriento
de la teoría de la relatividad,


El delirio de retorno
al vientre materno,


El culto de lo exótico,

Los accidentes aeronáuticos,

Las incineraciones, las
purgas en masa, la retención de los pasaportes,


Todo esto porque sí,

Porque produce vértigo,

La interpretación de
los sueños


Y la difusión de la radiomanía.



Como queda demostrado,
el mundo moderno se compone de flores artificiales


Que se cultivan en unas
campanas de vidrio parecidas a la muerte,


Está formado por estrellas
de cine,


Y de sangrientos boxeadores
que pelean a la luz de la luna,


Se compone de hombres
ruiseñores que controlan la vida económica de los países


Mediante algunos mecanismos
fáciles de explicar;


Ellos visten generalmente
de negro como los precursores del otoño


Y se alimentan de raíces
y de hierbas silvestres.


Entretanto los sabios,
comidos por las ratas,


Se pudren en los sótanos
de las catedrales,


Y las almas nobles son
perseguidas implacablemente por la policía.




El mundo moderno es una
gran cloaca:


Los restoranes de lujo
están atestados de cadáveres digestivos


Y de pájaros que vuelan
peligrosamente a escasa altura.


Esto no es todo: Los
hospitales están llenos de impostores,


Sin mencionar a los herederos
del espíritu que establecen sus colonias en el ano de los

recién
operados.

Los industriales modernos
sufren a veces el efecto de la atmósfera envenenada,


Junto a las máquinas
de tejer suelen caer enfermos del espantoso mal del sueño


Que los transforma a
la larga en unas especies de ángeles.


Niegan la existencia
del mundo físico


Y se vanaglorian de ser
unos pobres hijos del sepulcro.


Sin embargo, el mundo
ha sido siempre así.


La verdad, como la belleza,
no se crea ni se pierde


Y la poesía reside en
las cosas o es simplemente un espejismo del espíritu.


Reconozco que un terremoto
bien concebido


Puede acabar en algunos
segundos con una ciudad rica en tradiciones


Y que un minucioso bombardeo
aéreo


Derribe árboles, caballos,
tronos, música.


Pero qué importa todo
esto


Si mientras la bailarina
más grande del mundo


Muere pobre y abandonada
en una pequeña aldea del sur de Francia


La primavera devuelve
al hombre una parte de las flores desaparecidas.




Tratemos de ser felices,
recomiendo yo, chupando la miserable costilla humana.


Extraigamos de ella el
líquido renovador,


Cada cual de acuerdo
con sus inclinaciones personales.


¡Aferrémonos a esta piltrafa
divina!


Jadeantes y tremebundos

Chupemos estos labios
que nos enloquecen;


La suerte está echada.

Aspiremos este perfume
enervador y destructor


Y vivamos un día más
la vida de los elegidos:


De sus axilas extrae
el hombre la cera necesaria para forjar el rostro de sus ídolos.


Y del sexo de la mujer
la paja y el barro de sus templos.


Por todo lo cual

Cultivo un piojo en mi
corbata


Y sonrío a los imbéciles
que bajan de los árboles.

Nicanor Parra

Nació en 1914
en San Fabián de Alico, cerca de Chillán. Fuera de cortos períodos
vividos en Santiago, Lautaro y Ancud, los años fundamentales tienen
como escenario los suburbios de la ciudad de Chillán y lugares
próximos, zona, en el centro del país, de donde eran sus
padres. El padre fue profesor primario y músico; la madre, de origen
campesino, tenía también aficiones musicales y solía
cantar canciones del folclore. Junto a numerosos hermanos, Violeta Parra
(V) entre ellos, constituían una familia de clase media
provinciana, sometida a la incertidumbre de una crónica precariedad
económica y de continuos cambios de residencia, causados por los
traslados, cesantías (en la época de la dictadura del general
Carlos Ibáñez) y la personalidad desaprensiva y errática
del padre, un bohemio incurable. Para los hijos, la certeza era la madre:
poder de convergencia, cohesión y estabilidad desde el punto de
vista del orden de las relaciones humanas. Si bien eran receptivos a los
mensajes de la cultura popular urbana, transmitidos por la radio, la victrola,
los circos ambulantes, estaban regidos por patrones formativos de los
que era portadora directa la madre, es decir, los de la cultura tradicional,
solidaria de una conciencia no agredida todavía por los agentes
de la alienación moderna, y abiertos a la vitalidad del lenguaje
campesino, a su sabiduría, a sus variadas formas poéticas
(letras de canciones, refranes, juegos infantiles). Parra explotará,
dentro del contexto de su poesía posterior, la vitalidad y las
posibilidades expresivas del lenguaje de la infancia. Y a esa conciencia
determinada por los valores y concepciones de la cultura tradicional,
esencialmente integradora, habría que verla como un presupuesto
biográfico de la intensidad angustiosa con que percibirá,
cuando viaje por primera vez a Estados Unidos e Inglaterra, la condición
fragmentaria, disolvente de todo sentimiento de unidad, de la vida y la
cultura cotidianas en los espacios urbanos del mundo contemporáneo.
La
antipoesía de Parra, desde la década del 50, ha ocupado
el escenario de la literatura chilena como uno de los protagonistas centrales.
Su influencia en el desarrollo de la poesía chilena, y también
en otros géneros literarios, es determinante. No sería posible
reconstruir ese desarrollo en los últimos cuarenta años,
sin tener a la vista las premisas y la estimulación poderosa del
sistema antipoético. Fuera de Chile, la recepción y la influencia
de la antipoesía han sido igualmente vastas. Los recitales del
antipoeta se han multiplicado en América y Europa, como asimismo
las ediciones de sus libros y antologías. Las traducciones, ya
numerosas (inglés, francés, sueco, ruso, checo, finlandés,
portugués), continúan.




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