Adrienne

 
"The heart is an
amazing umbilical chord to the Divine that happens to be housed in our
heart chamber. In there we have an innate intelligence that transcends
all thoughts, all emotions, all ego."
 
 "In the heart, we can be in the present moment. In the mind, we are either behind or forward, somewhere else."

III. Porque ya no somos jóvenes…

Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar
por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva
del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.
Caminé acaso yo por las calles en la madrugada, a los veinte
con las piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?
Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad
atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.
Son eternos tus ojos, verde destello
de hierba salvaje refrescada por la vertiente
Sí. A los veinte creíamos ser eternos.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.
Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

III. Since we’re not young…

Since we’re not young, weeks have to do time
for years of missing each other. Yet only this odd warp
in time tells me we’re not young.
Did I ever walk the morning streets at twenty,
my limbs streaming with a purer joy?
did I lean from any window over the city
listening for the future
as I listened here with nerves tuned for your ring?
And you, you move toward me with the same tempo.
Your eyes are everlasting, the green spark
of the blue-eyed grass of early summer,
the green-blue wild cress washed by the spring.
At twenty, yes: we thought we’d live forever.
At forty-five, I want to know even our limits.
I touch you knowing we weren’t born tomorrow,
and somehow, each of us will help the other live,
and somewhere, each of us must help the other die.

(Un atlas del mundo difícil)

XIII. Sé que estás leyendo este poema…

Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar tu oficina
de la única lámpara amarillo intenso y la ventana que se va oscureciendo
en la lasitud de un edificio fundido al silencio
mucho después de la hora pico. Sé que estás leyendo este poema
parada en una librería lejos del océano
en un día gris del principio de la primavera, débiles copos arrastrados
por los enormes espacios de las planicies a tu alrededor.
Sé que estás leyendo este poema
en una habitación donde demasiado ha sucedido como para que lo soportes
donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama
y la valija abierta habla de huida
pero todavía no podés irte. Sé que estás leyendo este poema
mientras el subterráneo pierde velocidad y antes de subir corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan
mientras esperás el noticiero de la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos encontrados y que no se encuentran, de identidad con extraños.
Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes contados,
que se descuentan a sí mismos, a una edad demasiado temprana. Sé
que estás leyendo este poema con tu vista debilitada, los gruesos
lentes agrandando estas letras más allá de todo significado y sin embargo seguís leyendo
porque hasta el alfabeto es precioso.
Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina
calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro, un libro en tu mano
porque la vida es corta y vos también tenés sed.
Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma
adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber cuáles son esas palabras.
Sé que estás leyendo este poema escuchando, desgarrada entre la amargura y la esperanza
volviendo una vez más a la tarea que no podés rehuir.
Sé que estás leyendo este poema porque ya no queda otra cosa que leer
ahí donde aterrizaste, desnuda como estás.

(An atlas of the difficult world)

XIII. I know you are reading this poem…

I know you are reading this poem
late, before leaving your office
of the one intense yellow lamp-spot and the darkening window
in the lassitude of a building faded to quiet
long after rush-hour. I know you are reading this poem
standing up in a bookstore far from the ocean
on a grey day of early spring, faint flakes driven
across the plains’ enormous spaces around you.
I know you are reading this poem
in a room where too much has happened for you to bear
where the bedclothes lie in stagnant coils on the bed
and the open valise speaks of flight
but you cannot leave yet. I know you are reading this poem
as the underground train loses momentum and before running
up the stairs
toward a new kind of love
your life has never allowed.
I know you are reading this poem by the light
of the television screen where soundless images jerk and slide
while you wait for the newscast from the intifada.
I know you are reading this poem in a waiting-room
of eyes met and unmeeting, of identity with strangers.
I know you are reading this poem by fluorescent light
in the boredom and fatigue of the young who are counted out,
count themselves out, at too early an age. I know
you are reading this poem through your failing sight, the thick
lens enlarging these letters beyond all meaning yet you read on
because even the alphabet is precious.
I know you are reading this poem as you pace beside the stove
warming milk, a crying child on your shoulder, a book in your
hand
because life is short and you too are thirsty.
I know you are reading this poem which is not in your language
guessing at some words while others keep you reading
and I want to know which words they are.
I know you are reading this poem listening for something, torn
between bitterness and hope
turning back once again to the task you cannot refuse.
I know you are reading this poem because there is nothing else
left to read
there where you have landed, stripped as you are.

The floating poem, unnumbered

Whatever happens with us, your body
will haunt mine—tender, delicate
your lovemaking, like the half-curled frond
of the fiddlehead fern in forests
just washed by sun. Your traveled, generous thighs
between which my whole face has come and come—
the innocence and wisdom of the place my tongue has found there—
the live, insatiate dance of your nipples in my mouth—
your touch on me, firm, protective, searching
me out, your strong tongue and slender fingers
reaching where I had been waiting years for you
in my rose-wet cave—whatever happens, this is.

Poema emergente, sin número

Pase lo que pase, vivirá en mí
tu cuerpo. El ondeante ejercicio de tu amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques
recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez…
La sabiduría honda y la inocencia de esa morada
descubierta para mi lengua…En mis labios, el ritmo
tembloroso e insaciable de tus pechos…
Sentir tu mano en mí, firme, protectora,
descubriéndome, con la fuerza de tu lengua
y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,
en mi fondo húmedo y rosa.
Pase lo que pase, ahí estarás tú.

II. I wake up in your bed

I wake up in your bed. I know I have been dreaming.
Much earlier, the alarm broke us from each other,
you’ve been at your desk for hours. I know what I dreamed:
our friend the poet comes into my room
where I’ve been writing for days,
drafts, carbons, poems are scattered everywhere,
and I want to show her one poem
which is the poem of my life. But I hesitate,
and wake. You’ve kissed my hair
to wake me. I dreamed you were a poem,
I say, a poem I wanted to show someone . . .
and I laugh and fall dreaming again
of the desire to show you to everyone I love,
to move openly together
in the pull of gravity, which is not simple,
which carried the feathered grass a long way down the upbreathing air.



II. Me despierto en tu cama…

Me despierto en tu cama. Se que he estado soñando.
Temprano la alarma del reloj nos ha separado,
Tu has estado trabajando en tu escritorio toda la mañana. Sé lo que he soñado:
Nuestra amiga la poeta viene a mi habitación
Donde he estado escribiendo por días,
Bocetos, carbonillas, poemas desperdigados en todas partes,
Y yo quiero mostrarle un poema
Que es el poema de mi vida. Pero vacilo, y me despierto
Tu me has besado los cabellos para despertarme.
Yo soñaba que tu eras un poema, quiero decir, un poema que yo quería mostrarle a alguien… me río y caigo en sueños nuevamente
con deseos de mostrarle a todo el mundo que amo,
Para introducirnos abiertamente juntos
En el influjo de la gravedad, que no es sencillo,
Que el elevado viento transporta al césped alado por un largo camino.

El hambre de las iguales

"Si concebimos al feminismo como algo más que una etiqueta frívola, si lo concebimos como una ética, una metodología, una manera más compleja de pensar sobre, y por tanto de mayor responsabilidad al incidir en las condiciones de la vida humana, necesitaremos un autoconocimiento que solamente puede desarrollarse a través de una continua atención apasionada a todas las experiencias femeninas. No puedo imaginar una evolución feminista que nos conduzca a cambios radicales en los campos de lo privado y de lo político que no esté enraizada en la convicción de que todas las vidas de las mujeres son importantes y que las vidas de los hombres no pueden ser entendidas enterrando las vidas de las mujeres. Para hacer visible el significado completo de las experiencias de las mujeres se necesita una reinterpretación del conocimiento en términos de esa experiencia. Esta es ahora la tarea más importante del pensamiento.
Si esto es así, no podemos trabajar solas. Más nos vale enfrentar el hecho de que nuestra esperanza de pensar, contra la fuerza de una visión del mundo mutilada y mutilante, depende de la búsqueda y la entrega de nuestra fidelidad a una comunidad de mujeres compañeras trabajadoras. Y más allá del intercambio y de la crítica del trabajo, debemos preguntamos cómo podemos hacer posibles las condiciones para trabajar no sólo para nosotras sino para todas. No es una cuestión de generosidad. No es generosidad lo que hace que las mujeres en comunidad se apoyen y nutran entre si. Es más bien lo que Whitman llamó "el hambre de los iguales” – el deseo de un contexto en el cual nuestras propias preocupaciones sean amplificadas, aceleradas y aclaradas en cooperación con aquellas que son nuestras iguales".


Adrienne Rich (1929 , Baltimore, Maryland) . American feminist, poet, teacher, and writer. In 1951, the year she graduated from Radcliffe College, Adrienne Rich received the Yale Series of Younger Poets prize, which led to the publication of her first book, A Change of World. The contest judge for that year, poet W. H. Auden, wrote an introduction to this volume, stating that the poems "are neatly and modestly dressed, speak directly but do not mumble, respect their elders but are not cowed by them, and do not tell fibs." The following year, she received a Guggenheim Fellowship and traveled to Europe, then married [Harvard University] economist Alfred H. Conrad in 1953. Two years later, she published her second volume, The Diamond Cutters, yet it wasn’t until her third volume, Snapshots of a Daughter-in-Law, which appeared in 1963, that she gained national prominence, in part because of the accomplishment of her lyric voice, mostly in free verse, and in part because of her treatment of feminist-related themes.

Adrienne Rich (16 de mayo 1929, Baltimore, Maryland), poeta, intelectual y crítica estadounidense.

Fue estudiante del Colegio Radcliffe cuando sus poemas fueron elegidos para publicarse en el Premio Yale de poesía joven; del cual se derivó Un cambio de mundo (1951), que reflejó su técnica formal. Su siguiente obra, delinea la transformación de una poesía bien trabajada pero imitativa hasta un estilo personal enérgico. Su creciente compromiso al movimiento feminista y una estética lésbica, han influenciado muchos de sus trabajos. Entre sus libros más reconocidos se encuentran Diving into the Wreck (1973, National Book Award) y El sueño de un lenguaje común (1978), Nacida de mujer (1976; National Book Award), On Lies, Secrets, and Silence (1979), y What Is Found There (1993).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s