Dondequiera que ella estaba, estaba el Paraíso…

 
 
 
 
                                                                                       
 
 
                                                                                                                   
 
   
  

 Bellamente escrito, cargado de ironía y ternura, El diario de Adán y Eva, sigue desnudando la interioridad femenina y masculina. A pesar de las diferencias, para Twain, el amor es posible.

 

Diario de Adán

 

SábadoMe fugué el pasado martes por la noche, caminé dos días y me construí otro refugio en un lugar apartado, borrando hasta donde me fue posible mis huellas, pero ella dio conmigo, gracias a un animal que ha domesticado y al que llama lobo. Se me presentó repitiendo ese ruido lastimero de que antes hablé, y vertiendo agua por los huecos de que se sirve para mirar. No tuve más remedio que regresar con ella, pero me apresuraré a emigrar en cuanto se me presente la ocasión. Ella se dedica a un sin fin de tonterías, como por ejemplo: a descubrir por qué razón los animales llamados león y tigre se alimentan de hierba y de flores, siendo así que, como ella asegura, la configuración de sus dientes parece indicar que están destinados a comerse los unos a los otros. Esto es una simpleza; el comerse unos a otros equivaldría a matarse mutuamente, y esto, a mi modo de ver, supondría el traer eso que llaman la muerte; y la muerte, según me he informado, no ha tenido acceso todavía al parque, lo cual, en ciertos aspectos, es una lástima.

Domingo. – Mal que mal, se pasó.

Lunes. Me parece comprender con qué objeto se ha instituido la semana; sin duda que lo ha sido para que uno tenga tiempo de reponerse del aburrimiento del domingo. La idea se me antoja buena. Ella ha vuelto a trepar por el árbol en cuestión. La hice bajar tirándole terrones. Me dijo que no la miraba nadie. Esto le parece excusa suficiente para lanzarse a cualquier empresa arriesgada. Se lo dije. La palabra excusa despertó en ella admiración, y hasta creo que envidia. Es un hermoso vocablo.

 

Diario de Eva

 

Domingo.- Ha vuelto la alegría, y soy feliz; pero ¡qué días más tristes! Procuro siempre que puedo no acordarme de ellos.

Quise llevarle algunas de esas manzanas, pero no sé tirar con certera puntería. Fracasé, pero creo que le satisfizo mi buena intención. Nos están prohibidas, y él dice que yo acabaré desgraciándome; pero si me desgracio por darle gusto a él, ¿a qué preocuparme de semejante desgracia?

Lunes.- Esta mañana le dije mi nombre, calculando que le interesaría. Pero no le dio importancia alguna. Es extraño. Si él me dijese el suyo, le daría yo importancia. Creo que sonaría en mis oídos más agradablemente que cualquier sonido.
El habla muy poco. Quizá porque su inteligencia no es brillante se duele de ello y desea ocultarlo. Es una pena semejante actitud, porque la inteligencia no significa nada; es en el corazón donde están los valores. Yo quisiera hacerle comprender que un corazón amante equivale a una riqueza, a una gran riqueza, y que el entendimiento sin corazón es pobreza.
A pesar de que es tan poco lo que habla, dispone de un vocabulario considerable. Esta mañana soltó un vocablo que me sorprendió por lo bueno. El mismo lo apreció como tal, con seguridad, porque lo colocó otras dos veces más, como al desgaire. No supo hacerlo con perfecto disimulo, pero demostró poseer cierto grado de percepción. Es indudable que, cultivándola, puede desarrollarse esa semilla.
¿De dónde sacó ese vocablo? No creo que yo lo haya usado nunca.
No, mi nombre no le interesó en modo alguno. Procuré ocultar mi desilusión, pero creo que no lo conseguí. Me alejé y me senté en el ribazo cubierto de musgo, metiendo los pies en el agua. Allí me encamino cuando me siento con hambre de compañía, con hambre de mirar a alguien, de hablar con alguien. No me sacio por completo -quiero decir, con aquel cuerpo blanco encantador que se pinta en el agua del estanque-, pero siempre es algo, y algo es preferible a la completa soledad. Habla cuando hablo yo; se pone triste si yo me pongo triste; me consuela con su simpatía; me dice: «No te dejes abatir, pobre muchacha desamparada; yo seré tu amiga.» Y, en efecto, es una buena amiga para mí; la única que tengo. Es mi hermana.

 

                                                                                                                                                            

Jamás olvidaré, ¡jamás!, la vez primera en que ella me desamparó. Mi corazón me pesaba dentro del cuerpo como plomo. Exclamé: «¡Ella era todo lo que yo tenía, y he aquí que se ha marchado!» En mi desesperación dije: «¡Rómpete, corazón mío, porque ya la vida me es insoportable!» Oculté mi cara entre mis manos y no había consuelo para mí. Poco después, cuando las aparté de mi rostro, ¡allí estaba ella otra vez, brillante y hermosa! Salté a sus brazos…

 

DESPUÉS DE LA CAÍDA

Cuando vuelvo la vista atrás, el Jardín se me representa como un ensueño. Era hermoso, insuperablemente hermoso, encantadoramente hermoso, y lo he perdido para no verlo más.
He perdido el Jardín, pero lo he encontrado a él, y estoy satisfecha. Me ama todo lo mejor que sabe; yo le amo a él con la energía toda de mi naturaleza apasionada; creo que esto es propio de mi juventud y de mi sexo. Si yo me pregunto a mí misma por qué le amo, me encuentro con que no lo sé, y lo cierto es que no me importa mucho el saberlo; creo, pues, que esta clase de amor no es un producto del razonamiento y de las estadísticas, como lo es el amor por los reptiles y los animales. Creo que es así como debe ser. Tengo amor a ciertos pájaros por su canto; pero a Adán no lo amo por su manera de cantar; no, no es eso; cuanto más canta, menos me acostumbro a su canto. Sin embargo, le pido que cante, porque quiero llegar a tomar gusto a todo aquello que a él le interesa. Estoy segura de que llegaré a tomárselo a su canto, porque al principio me resultaba insoportable, pero ahora lo soporto. Su canto agria la leche, pero no importa; me acostumbraré a la leche agria.
No le tengo amor por su inteligencia; no, no es por eso. Como él no se la hizo tal como ella es, no se le puede censurar; él es como Dios lo hizo, y con eso basta. A mi parecer, fue una cosa bien pensada. Se desarrollará con el tiempo, aunque yo creo que no se desarrollará de golpe; además, no hay ninguna prisa; está bien tal como está.
No le tengo amor porque sus maneras sean nobles y consideradas ni por su finura. No, porque en estos aspectos tiene fallos; pero con todo, bien está como está, y además va mejorando.
No le tengo amor por su habilidad manual; no, no es por eso. Creo que la tiene, y no sé por qué razón la oculta de mí. Es lo único que me duele. En todo lo demás es ahora franco y sincero conmigo. Estoy segura que es esto es lo único que me oculta. Me duele que tenga un secreto para mí, y en ocasiones el pensarlo me quita el sueño; pero estoy resuelta a olvidarme de ello. No será eso lo que enturbie mi felicidad, que, por lo demás, rebosa fuera de mí.
No le tengo amor porque sea instruido; no, no es por eso. El ha aprendido por sí mismo y sabe multitud de cosas; pero no como ellas son.
No le tengo amor por su caballerosidad, no, no es por eso. El me delató, pero yo no le censuro; es una característica de su sexo, según creo, y no fue él quien hizo su sexo. Claro está que yo no lo hubiera delatado a él, y que antes me habría dejado matar; pero ésta es también una característica del sexo y no me envanezco de ella, porque tampoco yo hice mi sexo.
Pues entonces, ¿por qué razón le amo? Simplemente porque es del sexo masculino; por eso le amo, según creo.
En el fondo es bueno, y le tengo amor por eso; pero creo que aunque no lo fuese, le amaría. Aunque me pegase e insultase, yo seguiría amándole. Estoy segura. Creo que es nada más que una cuestión de sexo.
El es fornido y hermoso, y yo le amo por eso, y lo admiro y estoy orgullosa de él; pero aun sin esas cualidades le amaría. Aunque fuese feo, yo le amaría; aunque fuese una ruina, yo le amaría, y trabajaría para él, y viviría esclava de sus necesidades, y rezaría por él y velaría junto a su lecho hasta que muriese.
Sí; yo creo que le amo nada más que porque es mío y porque es del sexo masculino. Creo que no existe otra razón. De modo, pues, que viene a ser lo que dije al principio: que esta clase de amor no es producto de razonamientos ni de estadísticas. Le da a una simplemente (sin que nadie sepa cómo), y no tiene explicación posible. Ni la necesita.
Así opino yo. Pero como soy nada más que una muchacha, y la primera que se pone a estudiar esta materia, quizá resulte que, debido a mi ignorancia y a mi inexperiencia, no lo acerté.

 

CUARENTA AÑOS DESPUÉS

Mi súplica y mi anhelo es que salgamos de esta vida juntos, y es ése un anhelo que jamás desaparecerá de la tierra, sino que subsistirá en el corazón de todas las esposas que aman, hasta el fin de los tiempos, y será llamado por mi nombre.
Pero mi plegaria es que si uno de nosotros ha de salir antes de esta vida, sea yo la que me adelante; él es fuerte; yo frágil; no le soy tan necesaria a él como él me es a mí. Vivir sin él no sería vida; ¿cómo podría yo soportarla? También ésta es una plegaria inmortal, que no dejará de subir a lo Alto mientras subsista mi raza. Yo soy la primera esposa; la última esposa será una repetición mía.

JUNTO A LA TUMBA DE EVA

ADAN.- Dondequiera que ella estaba, estaba el Paraíso.

 

                                                                                        

 

 

                                                                                                                         

                                

 

 

 

This is Mark Twain’s humorous observations of the war between the sexes, where he presents the oldest love story of all time, glimpsed through the fancifully imagined diary entries of Adam and Eve during their brief stay in the Garden of Eden.

 

Diary of Adam

 

SATURDAY.–I escaped last Tuesday night, and traveled two days, and built me another shelter in a secluded place, and obliterated my tracks as well as I could, but she hunted me out by means of a beast which she has tamed and calls a wolf, and came making that pitiful noise again, and shedding that water out of the places she looks with. I was obliged to return with her, but will presently emigrate again when occasion offers. She engages herself in many foolish things; among others; to study out why the animals called lions and tigers live on grass and flowers, when, as she says, the sort of teeth they wear would indicate that they were intended to eat each other. This is foolish, because to do that would be to kill each other, and that would introduce what, as I understand, is called "death"; and death, as I have been told, has not yet entered the Park. Which is a pity, on some accounts.

SUNDAY.–Pulled through.

MONDAY.–I believe I see what the week is for: it is to give time to rest up from the weariness of Sunday. It seems a good idea…. She has been climbing that tree again. Clodded her out of it. She said nobody was looking. Seems to consider that a sufficient justification for chancing any dangerous thing. Told her that. The word justification moved her admiration–and envy, too, I thought. It is a good word.

DIARY OF EVE

SUNDAY.–It is pleasant again, now, and I am happy; but those were heavy days; I do not think of them when I can help it.

I tried to get him some of those apples, but I cannot learn to throw straight. I failed, but I think the good intention pleased him. They are forbidden, and he says I shall come to harm; but so I come to harm through pleasing him, why shall I care for that harm?

MONDAY.–This morning I told him my name, hoping it would interest him. But he did not care for it. It is strange. If he should tell me his name, I would care. I think it would be pleasanter in my ears than any other sound.

He talks very little. Perhaps it is because he is not bright, and is sensitive about it and wishes to conceal it. It is such a pity that he should feel so, for brightness is nothing; it is in the heart that the values lie. I wish I could make him understand that a loving good heart is riches, and riches enough, and that without it intellect is poverty.

Although he talks so little, he has quite a considerable vocabulary. This morning he used a surprisingly good word. He evidently recognized, himself, that it was a good one, for he worked in in twice afterward, casually. It was good casual art, still it showed that he possesses a certain quality of perception. Without a doubt that seed can be made to grow, if cultivated.

Where did he get that word? I do not think I have ever used it.

No, he took no interest in my name. I tried to hide my disappointment, but I suppose I did not succeed. I went away and sat on the moss-bank with my feet in the water. It is where I go when I hunger for companionship, someone to look at, someone to talk to. It is not enough–that lovely white body painted there in the pool– but it is something, and something is better than utter loneliness. It talks when I talk; it is sad when I am sad; it comforts me with its sympathy; it says, "Do not be downhearted, you poor friendless girl; I will be your friend." It is a good friend to me, and my only one; it is my sister.That first time that she forsook me! ah, I shall never forget that– never, never. My heart was lead in my body! I said, "She was all I had, and now she is gone!" In my despair I said, "Break, my heart; I cannot bear my life anymore!" and hid my face in my hands, and there was no solace for me. And when I took them away, after a little, there she was again, white and shining and beautiful, and I sprang into her arms!…
 

After the Fall

When I look back, the Garden is a dream to me. It was beautiful, surpassingly beautiful, enchantingly beautiful; and now it is lost, and I shall not see it any more.

The Garden is lost, but I have found HIM, and i am content. He loves me as well as he can; I love him with all the strength of my passionate nature, and this, I think, is proper to my youth and sex. If I ask myself why I love him, I find I do not know, and do not really much care to know; so I suppose that this kind of love is not a product of reasoning and statistics, like one’s love for other reptiles and animals. I think that this must be so. I love certain birds because of their song; but I do not love Adam on account of his singing–no, it is not that; the more he sings the more I do not get reconciled to it. Yet I ask him to sing, because I wish to learn to like everything he is interested in. I am sure I can learn, because at first I could not stand it, but now I can. It sours the milk, but it doesn’t matter; I can get used to that kind of milk.

It is not on account of his brightness that I love him–no, it is not that. He is not to blame for his brightness, such as it is, for he did not make it himself; he is as God make him, and that is sufficient. There was a wise purpose in it, THAT I know. In time it will develop, though I think it will not be sudden; and besides, there is no hurry; he is well enough just as he is.

It is not on account of his gracious and considerate ways and his delicacy that I love him. No, he has lacks in this regard, but he is well enough just so, and is improving.

It is not on account of his industry that I love him–no, it is not that. I think he has it in him, and I do not know why he conceals it from me. It is my only pain. Otherwise he is frank and open with me, now. I am sure he keeps nothing from me but this. It grieves me that he should have a secret from me, and sometimes it spoils my sleep, thinking of it, but I will put it out of my mind; it shall not trouble my happiness, which is otherwise full to overflowing.

It is not on account of his education that I love him–no, it is not that. He is self-educated, and does really know a multitude of things, but they are not so.

It is not on account of his chivalry that I love him–no, it is not that. He told on me, but I do not blame him; it is a peculiarity of sex, I think, and he did not make his sex. Of course I would not have told on him, I would have perished first; but that is a peculiarity of sex, too, and I do not take credit for it, for I did not make my sex.

Then why is it that I love him? MERELY BECAUSE HE IS MASCULINE, I think.

At bottom he is good, and I love him for that, but I could love him without it. If he should beat me and abuse me, I should go on loving him. I know it. It is a matter of sex, I think.

He is strong and handsome, and I love him for that, and I admire him and am proud of him, but I could love him without those qualities. He he were plain, I should love him; if he were a wreck, I should love him; and I would work for him, and slave over him, and pray for him, and watch by his bedside until I died.

Yes, I think I love him merely because he is MINE and is MASCULINE. There is no other reason, I suppose. And so I think it is as I first said: that this kind of love is not a product of reasonings and statistics. It just comes –none knows whence–and cannot explain itself. And doesn’t need to.

It is what I think. But I am only a girl, the first that has examined this matter, and it may turn out that in my ignorance and inexperience I have not got it right.

Forty Years Later

It is my prayer, it is my longing, that we may pass from this life together–a longing which shall never perish from the earth, but shall have place in the heart of every wife that loves, until the end of time; and it shall be called by my name.

But if one of us must go first, it is my prayer that it shall be I; for he is strong, I am weak, I am not so necessary to him as he is to me–life without him would not be life; now could I endure it? This prayer is also immortal, and will not cease from being offered up while my race continues. I am the first wife; and in the last wife I shall be repeated.

At Eve´s Grave

Adam- “Wheresoever she was, there was Eden”.
 
                            
 
     
Mark Twain fue un popular humorista y escritor estadounidense. Nació con el nombre de Samuel Langhorne Clemens en Florida (Missouri) el 30 de noviembre de 1835 y falleció en su casa de Stormfield, Redding (Connecticut) el 21 de abril de 1910.
 
                                                                                          
          Some music
 
 “THE LADY IN RED” de Chris De Burgh
En inglés

I’ve never seen you looking so lovely as you did tonight.
I’ve never seen you shine so bright.
I’ve never seen so many men ask you if you wanted to dance.
They’re looking for a little romance, given half a chance.
And I’ve never seen that dress you’re wearing,
Or the highlights in your hair that catch your eyes.
I have been blind.

The lady in red is dancing with me, cheek to cheek.
There’s nobody here, it’s just you and me.
It’s where I want to be,
But I hardly know this beauty by my side.
I’ll never forget the way you look tonight.

I’ve never seen you looking so gorgeous as you did tonight.
I’ve never seen you shine so bright, you were amazing.
I’ve never seen so many people want to be there by your side.
And when you turned to me and smiled, it took my breath away.
And I have never had such a feeling,
Such a feeling of complete and utter love as I do tonight.

The lady in red is dancing with me, cheek to cheek.
There’s nobody here, there’s nobody here,
It’s just you and me.
It’s where I want to be,
But I hardly know this beauty by my side,
I’ll never forget the way you look tonight.
I never will forget the way you look tonight…
The lady in red, the lady in red.
The lady in red, my lady in red.

En español

Nunca te había visto lucir tan hermosa como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte.
Nunca había visto tantos hombres pedirte si querías bailar.
Ellos buscan un pequeño romance, dada casi la oportunidad.
Y nunca había visto ese vestido que llevas,
Ni los reflejos en tu cabello, que llegan hasta tus ojos.
He estado ciego.

La dama de rojo está bailando conmigo, mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
Pero apenas conozco a esta belleza que está a mi lado.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche.

Nunca te había visto lucir tan hermosa como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte, estabas increíble.
Nunca había visto tanta gente querer estar a tu lado.
Y cuando te volviste hacia mí, me quedé pasmado.
Y nunca había tenido una sensación así,
Una sensación de amor completo y absoluto, como esta noche.

La dama de rojo está bailando conmigo, mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, no hay nadie aquí,
Sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
Pero apenas conozco a esta belleza que está a mi lado.

  Escuchala/listen it in:
http://www.youtube.com/watch?v=ejxFeS47OZ8

 

 

                                                                                                                                          

 
 
 


 

 

 

                                                                          
                                                                                                                                           

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