Que nadie es la Muerte si va en tu montura…

 

 Los hombres del exilio, los artistas del exilio, el arte del exilio!!!!!!! Siempre la tierra en el corazón en medio del exilio. Siempre la tierra y el olor de la tierra y la infancia en la tierra y la tierra…

 Vaya el homenaje a tanto exiliado!!!!

Lo que dejé por ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma,  a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Se equivocó la paloma…

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.


A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan,
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo
caballo de espuma
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A la línea

A ti, contorno de la gracia humana,
recta, curva, bailable geometría,
delirante en la luz, caligrafía
que diluye la niebla más liviana.

A ti, sumisa cuanto más tirana
misteriosa de flor y astronomía
imprescindible al sueño y la poesía
urgente al curso que tu ley dimana.

A ti, bella expresión de lo distinto
complejidad, araña, laberinto
donde se mueve presa la figura.

El infinito azul es tu palacio.
Te canta el punto ardiendo en el espacio.
A ti, andamio y sostén de la pintura.

    Campo de batalla

    Nace en las ingles un calor callado,
    como un rumor de espuma silencioso.
    Su dura mimbre el tulipán precioso
    dobla sin agua, vivo y agotado.

    Crece en la sangre un desasosegado,
    urgente pensamiento belicoso.
    La exhausta flor perdida en su reposo
    rompe su sueño en la raíz mojado.

    Salta la tierra y de su entraña pierde
    savia, veneno y alameda verde.
    Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

    La vida hiende vida en plena vida.
    Y aunque la muerte gane la partida,
    todo es un campo alegre de batalla.

SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA…

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

  Rafael Alberti ( Cádiz, 1902 – 1999 )

El mar, el mar y tú, plural espejo, debajo tu clara sombra

" El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.

El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.

De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágenes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,

y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días. "

" Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio. Avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba.
Invento la víspera, la noche, el día siguiente que se levanta en su lecho de piedra y recorre con ojos límpidos un mundo penosamente soñado. Sostengo al árbol, a la nube, a la roca, al mar, presentimiento de dicha, invenciones que desfallecen y vacilan frente a la luz que disgrega.
Y luego la sierra árida, el caserío de adobe, la minuciosa realidad de un charco y un pirú estólido, de unos niños idiotas que me apedrean, de un pueblo rencoroso que me señala. Invento el terror, la esperanza, el mediodía — padre de los delirios solares, de las falacias espejeantes, de las mujeres que castran a sus amantes de una hora.
Invento la quemadura y el aullido, la masturbación en las letrinas, las visiones en el muladar, la prisión, el piojo y el chancro, la pelea por la sopa, la delación, los animales viscosos, los contactos innobles, los interrogatorios nocturnos, el examen de conciencia, el juez, la víctima, el testigo. Tú eres esos tres. ¿A quién apelar ahora y con qué argucias destruir al que te acusa? Inútiles los memoriales, los ayes y los alegatos. Inútil tocar a puertas condenadas. No hay puertas, hay espejos. Inútil cerrar los ojos o volver entre los hombres: esta lucidez ya no me abandona. Romperé los espejos, haré trizas mi imagen, que cada mañana rehace piadosamente mi cómplice, mi delator. La soledad de la conciencia y la conciencia de la soledad, el día a pan y agua, la noche sin agua. Sequía, campo arrasado por un sol sin párpados, ojo atroz, oh conciencia, presente puro donde pasado y porvenir arden sin fulgor ni esperanza. Todo desemboca en esta eternidad que no desemboca.
Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación, la mente que me concibe, la mano que me dibuja, el ojo que me descubre. Invento al amigo que me inventa, mi semejante; y a la mujer, mi contrario: torre que corono de banderas, muralla que escalan mis espumas, ciudad devastada que renace lentamente bajo la dominación de mis ojos.
Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día.

Octavio Paz" Libertad bajo palabra" ( Méjico, 1914 – 1998)








"I grew up in an atmosphere where words were an integral part of culture."

"I think that feeling that if one believed absolutely in any cause,
then one must have the confidence, the self-certainty, to go through
with that particular course of action."
"Power is domination, control, and therefore a very selective form of truth which is a lie.


 Civilian and Soldier

My apparition rose from the fall of lead,
Declared, ‘I am a civilian.’ It only served
To aggravate your fright. For how could I
Have risen, a being of this world, in that hour
Of impartial death! And I thought also: nor is
Your quarrel of this world.

You stood still
For both eternities, and oh I heard the lesson
Of your traing sessions, cautioning –
Scorch earth behind you, do not leave
A dubious neutral to the rear. Reiteration
Of my civilian quandary, burrowing earth
From the lead festival of your more eager friends
Worked the worse on your confusion, and when
You brought the gun to bear on me, and death
Twitched me gently in the eye, your plight
And all of you came clear to me.

I hope some day
Intent upon my trade of living, to be checked
In stride by your apparition in a trench,
Signalling, I am a soldier. No hesitation then
But I shall shoot you clean and fair
With meat and bread, a gourd of wine
A bunch of breasts from either arm, and that
Lone question – do you friend, even now, know
What it is all about?

Civil y Soldado

Mi espectro se levantó de entre la lluvia de plomo,
Y declaró “soy un civil” logrando tan sólo
Acrecentar tu miedo. ¡Mas cómo habría
De levantarme, yo, un ser de esta tierra, en aquella hora
De muerte impasible! entonces pensé:
tu batalla no es de este mundo.

    Inmóvil permaneciste
Por ambas eternidades, y yo aprendí, sin duda, la lección
En tus prácticas de combate sigiloso.
No dejes que un indeciso neutral vaya en la retaguardia,
Pues tras de ti se abrasará la tierra. Mi dilema civil,
Que aparece de nuevo atrincherando la tierra,
Bajo el ritual de plomo de tus más ávidos amigos,
Te abismó aún más en la confusión y cuando
Me prestaste el arma para protegerme y la
Muerte me guiñó el ojo, tu promesa
Y todo tú se esclarecieron ante mí.

    En el curso de mi vida
Espero encontrarme algún día
De nuevo con tu espectro en la trinchera,
Anunciando, soy un soldado. Entonces no habrá titubeo
Y te habré de disparar certero y justo
Con la carne y el pan y la vasija de vino.
Un racimo de pechos en cada brazo y aquella
Solitaria pregunta, ¿sabes amigo, incluso ahora,
El por qué de todo esto?

Dedication by Wole Soyinka
for Moremi, 1963

Earth will not share the rafter’s envy; dung floors
Break, not the gecko’s slight skin, but its fall
Taste this soil for death and plumb her deep for life

As this yam, wholly earthed, yet a living tuber
To the warmth of waters, earthed as springs
As roots of baobab, as the hearth.

The air will not deny you. Like a top
Spin you on the navel of the storm, for the hoe
That roots the forests plows a path for squirrels.

Be ageless as dark peat, but only that rain’s
Fingers, not the feet of men, may wash you over.
Long wear the sun’s shadow; run naked to the night.

Peppers green and red—child—your tongue arch
To scorpion tail, spit straight return to danger’s threats
Yet coo with the brown pigeon, tendril dew between your lips.

Shield you like the flesh of palms, skyward held
Cuspids in thorn nesting, insealed as the heart of kernel—
A woman’s flesh is oil—child, palm oil on your tongue

Is suppleness to life, and wine of this gourd
From self-same timeless run of runnels as refill
Your podlings, child, weaned from yours we embrace

Earth’s honeyed milk, wine of the only rib.
Now roll your tongue in honey till your cheeks are
Swarming honeycombs—your world needs sweetening, child.

Camwood round the heart, chalk for flight
Of blemish—see? it dawns!—antimony beneath
Armpits like a goddess, and leave this taste

Long on your lips, of salt, that you may seek
None from tears. This, rain-water, is the gift
Of gods—drink of its purity, bear fruits in season.

Fruits then to your lips: haste to repay
The debt of birth. Yield man-tides like the sea
And ebbing, leave a meaning of the fossilled sands.

Cuentas bancarias siempre abiertas

Las cuentas bancarias siempre abiertas
Siempre sus saldos en rojo
El efectivo puede asentarse en el papel, todo cuanto dice
Es ¡Pan Pan Pan! Entre un millar de dedos
Asiendo con fuerza en la abundancia, los brazos
Amontonaron tantas lonas de pan que no pueden
Abrazar la humanidad. Cuentas bancarias siempre abiertas
Nunca comprendidas donde
Los niños aplastan cucarachas para merendar
Mientras esperan el regreso del padre forrajero
Los pensamientos de una inocencia hambrienta pueden devenir
Una cocina extraña – brochetas de moscas
En la punta de una escoba; escarabajos asados en su caparazón
Las babosas son reservas comprobadas de alta proteína –
Me han dicho – Nunca lo he probado.
Esperando el regreso del padre forrajero con el saco vacío
De esta forma, él fue y volvió, los dos años anteriores
Mañana él…

Recogí el extracto doblado
Que se había deslizado bajo la reja. Discretamente. Bajo el solemne
Brillo ensombrecido de mi buen amigo y enemigo
El dependiente bancario, guardián de cuello blanco de las bóvedas
Del papel, signos místicos, aquellos círculos y cruces
Que yo cargo. El lenguaje de su extracto establece:
La caridad debe ser calle de una sola vía, no,
La forma de vida de un hombre. Y así como la tinta
En que está impreso, me hago rojo bajo
Mi fraude negro, mi audaz y consabido
“Maldita–sea–se–han–retardado–nuevamente–con–ese–cheque piel–
Ustedes saben, mis derechos, una vez más me doy cuenta
tarde que todo está bien, preséntenlo a fin de mes”
Maldiciendo la última extorsión de la que fui culpable
Por ser presa fácil. Lo he observado–
El último cáliz de unas manos suplicantes es siempre
Más seco que el anterior. Y las ratas, son más ágiles ahora
Cuando sus ojos rasgados contemplan las batallas
Provocadas por mendrugos con sus recién incubadas bocas de avidez…

Ahora que fue hace tiempos, y ayer, y Ahora
Entre más larga sea la tirilla del extracto, más larga es la barra
Del pan, y ahora, nuevamente, el triste extracto
Arruinado por escépticas miradas – pero Él, sabemos,
Devenga el cielo, domina una fortuna cuando pee
Y todo cuanto se lee es ésta única línea, listado de una transacción –
La caridad debe ser calle de una sola vía, no,
La forma de vida de un hombre – Su balance señor
Su balance es esa figura trazada en rojo…
Una página, listo para enrojecer la cuenta, un débito cae abierto en
El crédito a siete años para alturas de siete pisos
De la séptima maravilla de un mundo de bolsillo
La séptima maravilla del plan de mentiras a siete años
Siete veces más grande que el último gran fraude.

Justificar el crédito a siete años para alturas de siete pisos:
“Viviría allí, si pudiera. Yo erigí ese
Modesto monstruo de siete pisos por casa
Pero las obligaciones del plan a siete años exigen
Mi ausencia de allí, ¿y cómo semillas de siete años
No pueden cultivar un simple retorno verde de siete hojas?”

Una hoja de balance ondea, bandera sobre alturas robadas
¿Y quién se hace rojo invisiblemente entre su fraude negro?
Una hoja de balance cuelga en jirones sobre yermos árboles
¿Y quién enrojece invisiblemente entre su negra desesperanza?
¿Y quién enrojece por quien enrojece, y quién da la vuelta cuando

A la luz, a través de esa vía deshecha, un fuego crepitante
Surge de los leños cuyo peso aún arquea
Dolorosamente la espalda de la bisabuela-
y una pregunta marca su peso?

Wole Soyinka  ( Nigeria, 1934 )

"It is the itsi sign. That is what Geoffroy saw on the faces when he first arrived in Onitsha. The sign carved into the skin of the men’s faces, like writing upon stone. It is the sign which entered him, touched his heart, marked him, too, on his too white face, on his skin where from birth there has never been the mark of the burn. But now he feels this burn, this secret. Men and women of the Umundri people, in the streets of Onitsha; absurd shadows wandering in the alleyways of red dust, among the acacia groves, with their herds of goats and their dogs. Only some of them wear on their faces the sign of their ancestor Ndri, the sign of the sun".

  Jean-Marie Gustave Le Clézio (Excerpt from Onitsha) ( Francia, 1940)

"At least once in a lifetime, self-reflection leads us to examine the circumstances of our birth. Why were we born in this particular corner of the world, on this particular date? These families into which we were born, these countries and cities to which the lottery of life has assigned us – they expect love from us, and in the end, we do love them, from the bottom of our hearts – but did we perhaps deserve better? I sometimes think myself unlucky to have been born in an ageing and impoverished city buried under the ashes of a ruined empire. But a voice inside me always insists this was really a piece of luck. If it were a matter of wealth, then I could certainly count myself fortunate to have been born into an affluent family at a time when the city was at its lowest ebb (though some have ably argued the contrary). Mostly I am disinclined to complain: I’ve accepted the city into which I was born in the same way I’ve accepted my body (much as I would have preferred to be more handsome and better built) and my gender (even though I still ask myself, naively, whether I might have been better off had I been born a woman). This is my fate, and there’s sense arguing with it."

Orhan Pamuk ( Excerpt from Istanbul: Memories of a City) ( Estambul, 1947)






 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s